sábado, 21 de abril de 2018

S.O.S Alma Rebelde

Capítulo 13




"Conociendo a la adivina"


—¿Te gusta el parque de diversiones Jesús?
 El mencionando asintió con la boca llena y luego de tragar le dio una sonrisa sincera.
—Eres idéntico a Omar, hay que ver que eres como un ángel.
 Su padrastro José le tomo la mano y luego junto a él caminaron dentro del parque de diversiones. El niño estaba muy asombrado de ver tantas personas caminar de un lado a otro, algunos disfrazados de animales, payasos, y personajes de Disney. Mientras otros solo iban de jeans y franelas de colores.
—¿Por qué todos vienen vestidos así papá?
Sonrío al escuchar como lo llamaba, le encantaba lograr eso en el pequeño, ya que hace unos meses atrás al enterarse que sería su nuevo papá, este hizo un enorme berrinche se escondió en su habitación y duro días sin salir o querer dirigirle la palabra.
—Porque el tema de hoy es el carnaval.
El chico ya no le prestaba atención y se encontraba concentrado en una persona disfrazada de Batman que comenzó a hacer piruetas y movimientos.
—¿Quieres comer algo campeón?, mientras llega tu mama con los boletos. Quiero comer una salchicha cubierta de queso y una manzana con chocolate. Se dirigieron al puesto de variedades, y pidieron lo que querían comer. Entre risas y bromas pasaron su tiempo, hasta que José de momento se comenzó a sentir ahogado, para no preocupar al pequeño le mintió diciendo que iría al baño, aprovechó la llegada de Jenna su esposa y allí los dejo solos.
Al entrar al baño, no lo pensó dos veces y se empapo la cara con agua del lavamanos, se contempló durante unos segundos y comenzó a toser. Una tos  seca que dejaba en claro que algo andaba mal, no podía parar y cuando quiso escupir de su boca salió sangre.
—¿Otra vez? Hay no, esto no puede ser bueno.
Negó con la cabeza y se lavó rápido, salió en busca de su esposa e hijo y al verlos próximos al juego de los espejos sintió un escalofriaos recorrer su espalda. Algo lo golpeo el volteo de manera rápida, vio a una pequeña castaña junto a una rubia hablando entre sí.
—No Kattia, pídele perdón tú;  no, no, no yo no le he empujado.
Frunció el ceño y la pequeña castaña palideció y dio un rápido —¡Lo siento— y se marchó. A José le daba vueltas a su cabeza pensando donde le había visto antes pero no lograba dar con el recuerdo exacto.
Una brisa fuerte azoto el lugar y noto como las carpas buscaban elevarse, se giró a buscar al pequeño y lo observo entrar en una carpa morada seguido por su madre.
—Mamá entremos allí. Señalo a una carpa morada, la mujer lo miro de reojo y al notar su interés le siguió hasta ella.
Jesús podía escuchar esa voz en todo el lugar que solo pedía una cosa «ven aquí» le llamaba a él, y como por arte de magia su cuerpo comenzó a caminar hasta dentro. El aroma a canela y vinotinto inundo sus fosas nasales, la luz se volvía escasa y parecía no haber nada por ese pasillo oscuro.
—¿Quieres saber tu futuro? Preguntó una extraña, gruesa y áspera voz, no pudo evitar que temblaran sus piernas mientras recorría el lugar hasta un sitio donde se encontraba una pequeña mesa con algunas velas encendidas.
—¿Hay alguien aquí? Su voz era débil y casi en susurros soltaba sus palabras.
—¿Quieres saber tu futuro?
Repitió la misma voz, el chico de 11 años trago grueso y sintió un frío aterrador recorrerle el cuerpo.
— SI. Dijo sin más para salir de esa pregunta, las velas comenzaron a titilar , el suelo a temblar, la mesa que hasta hace un momento se encontraba frente a él se elevó tan rápido como bajo dejando a la vista a una mujer de edad con ojos nublados y una pequeña sonrisa. Jesús soltó un grito a los cuatro vientos al sentir una mano sobre su hombro, se giró y noto a su madre quien parecía estar en una especie de trance.
Tu futuro está lleno de desgracias, soledad y dolor. Solo esa alma te guiara por el camino correcto, pero conocer a una niña, castaña de tu edad para ser especifica te costara más que un padre. Y tras esas palabras y una risa tenebrosa  salió  y todo el sitio comenzó a temblar y a moverse, su madre ahogo un grito y lo tomo por los brazos para no perderlo, el pequeño cerró los ojos y en menos de unos segundos al abrirlos ya se encontraba fuera del sitio.
—No te quiero cerca de ninguna chica Jesús.
Su madre entre lágrimas le abalanzaba de atrás hasta delante mientras el aún tenía los ojos completamente blancos.
—Jesús ¿qué sucede hijo? Reacciona.
José ya se encontraba a su lado, el chico volteo a verle directo a la cara y se empezó a reír de manera burlesca. Su padrastro frunció el ceño y tratando de averiguar que sucedía con el pequeño quiso entrar a la carpa, la cual al levantar su cara ya no se encontraba.
—¿Que sucede aquí?
Se estaba comenzando a asustar, no parecía nada normal que las carpas hayan desaparecido junto con todas las personas y juegos, quedando así en un terreno vacío.
Observo al final de aquel árbol que se encontraba casi a dos kilómetros del lugar, topándose con la mirada de una pequeña castaña. Su cabeza dio un pequeño Clic y comenzó a caminar hasta ella.
—¡Oye! ¡Ey! ¡Niña!
Le hacía señales con los brazos para que la pequeña le viera, pero está en cambio salió corriendo a otro lado. La siguió o al menos eso creyó, pero al llegar al árbol se dio cuenta que apenas era una pequeña planta y que no se encontraba la niña.
—José ¿qué sucede?
Jenna tenía a Jesús entre sus brazos cargado, al parecer el niño se había quedado dormido luego del ataque de risa nada normal que tuvo hace pocos minutos. —Creí que aquí había una niña y un árbol de mango enorme.— La rubia miro a los lados y por último a su esposo, estaba comenzando a creer que algo malo pasaba con él ¿quizás el calor?, o tal vez ¿le hizo daño el trozo de pastel que devoro antes de salir de casa?
—Quiero irme a casa por favor, estoy cansada y Jesús no se encuentra bien.
Se dirigió a donde supuso dejo el auto, estaba en lo correcto allí se encontraba pero con los vidrios llenos de marcas que parecían manos. Trago grueso, tomo valor y dio la orden para que subieran y así poder llegar a casa pronto.

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