miércoles, 30 de mayo de 2018

ALLESKA

Capítulo 03

"El Cazador"
A Elliot le gusta cazar y se le da muy bien, él lo sabe y sus padres también.
Por ello mismo cada viernes por la noche se iba al bosque en busca de un ganado para saciar sus enormes ganas de matar, antes dentro de su hogar había intentado a balear a su hermana recién nacida por no parar de llora, pero cuando su madre llego de la cocina y lo vio el grito que emitió lo dejo sordo por un rato. Su padre enojado le ordeno salir a gastar su maldad en otra cosa y él molesto le hizo caso; lo que Elliot no sabia es que esta vez al cazar todo seria diferente...
Alleska se había despedido de su Nana al salir al bosque nuevamente para "pasear", se le volvió una rara costumbre salir y a Luisa le parecía bien. Al menos así no tendría que aguantar sus quejas sobre lo alejadas que estaban de la pequeña ciudad que recién se formaba en las lejanías.
Maul, su fiel acompañante despertó de su siesta y al no verla por ningún lado salio corriendo hasta encontrarla tras un árbol observando con detenimiento un bulto en movimiento a lo lejos.
— ¿Este que busca?.— murmuro por lo bajo mientras tomaba a su gato en brazos y frotaba can la palma el pelaje del animal mientras ronroneaba a gusto.
— ¡Ven acá maldito venado!— grito Elliot y la sonrisa de hace un rato que poseía la chica se desapareció por completo, por fin entendió que hacia el protagonista de su espectáculo.
—Que ni se le ocurra...— Un sonido seco la hizo enmudecer y palideció de inmediato al ver el cuerpo del pobre animal tirado en el suelo sin hacer ningún movimiento, ahogó un grito y soltó a Maul. —¡Escapa!— murmuro— ¡Sálvate de esta bestia!, anda que no tiene sentimientos. 
Le hizo señas con la mano tratando de alejar al gato negro pero el animalejo no parecía querer irse a otro lado. —Dios mio, si te encuentra seguro te mata también— decía mientras sus manos temblaban llena de pánico y terror.
Se dio media vuelta para escapar pero choco contra un roble y cayo dándose un golpe en la cabeza. — ¡Hey! ¿Quien está allí? — confundida comenzó a gatear, clavando en sus manos rocas pero no le importó y siguió en su vano intento por escapar del lugar.
El sonido de un arma cargando llegó a sus oídos y miró por encima de sus hombros dando con la punta de una escopeta.— Mira lo que tenemos aquí, una gatita asustada...— soltó con media sonrisa en cara. — Quien diría que algo tan bello, es tan curioso. 
—Yo... Lo siento mucho, no quería estar aquí pero te vi a lo lejos y pensé que buscabas a alguien.— la carcajada sonora del chico se escucho por los alrededores y el arma cargada fue puesta directo a la cara de Alleska.
—Lo siento por ti, porque yo de verdad odio a las personas curiosas.— La maldad se encontraba presente en cada esquina del bosque, ya que era emanada por él chico en persona.
Ansiaba tanto jalar del gatillo y deleitarse con la imagen de una bella mujer caer de bruces al suelo cubierta de sangre, por su mente pasaron esa y muchas más imágenes que le hacían gracia y reía como un desquiciado mientras Alleska temblaba llena de miedo.
Dios se apiado de ella y a su mejor amigo Maul no parecía agradarle nada lo que estaba por suceder. Subió a uno de los arboles y desde el se arrojo sobre Elliot rasguñando su cara logrando asíuna buena distracción para que la joven escapara, pero no fue así...
En definitiva a la chica no le gustaba ser tratada como un animal, mucho menos que un mocoso como ese que no aparentaba ni veinte años se burlase de ella con ese tipo de juegos y claro está que no sabia que él no jugaba.
— Esta me las pagas— digo antes de tomar una roca y mientras Elliot luchaba por quitarse al animal que parecía no ceder con fuerza lo golpeo en la cabeza cuatro veces hasta dejarlo inconsciente. — Veamos ahora quien se ríe — murmuro antes de arrastrarlo en dirección al río.
Tomo unas lianas que caían de un viejo árbol, ató los pies y manos del muchacho a un tronco y por último arrojo el arma de fuego en las aguas impacientes que bajaban por la cascada. — ¿Donde...— No termino de preguntar cuando la chica le aventó una piedra a la cara haciendo que derramara sangre desde su frente — ¡Mierda!. — Empezó a gritar pero las piedras no se detenían hasta que su cuerpo quedo inmóvil.
Las carcajadas de Alleska eran las que ahora resonaban por todas las partes del bosque y uno que otro pájaro se fue asustado cuando la voz se fue tornando cada vez más tétrica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No todos...

No todos ven la vida de la misma manera.

Populares