Capítulo 02
"El leñador"
Alan, tarareaba aquella canción que su madre le enseño cuando le costaba conciliar el sueño mientras cortaba un poco de leña para la cabaña donde le estaban esperando su esposa y dos hijos menores.
Los ojos que lo observaban atentos no paraban de deleitarse con la imagen de aquel hombre ejerciendo su trabajo y curiosos por ver más de cerca, dieron pasos cautelosos hasta estar a pasos de él. Cuando el sonido de una rama quebrantarse llamó su atención no dudo ni un segundo en alzar la mirada y chocar con aquellos ojos de color morado que se notaban angustiados por ser descubiertos.
— ¿Hola? — dijo sin apartar la mirada de la dama, no porque no pudiera sino porque no quería. Para él la mujer ante sus ojos era algo nuevo que le atraía de alguna u otra manera, sus ojos de color y figura como la aguja del reloj, sus cabello largo de negro y liso, esa piel blanca como la nieve le hacia ver como una Diosa en la tierra llena de pecadores.
— Eh, hola. — murmuro apenas llena de miedo por alguna reacción hostil de su parte, pero en cambio solo recibió una sonrisa coqueta y una mirada de seducción que más que causarle placer le dio repugnancia.
— ¿Que te trae por aquí, bella?— soltó el hacha cerca de los trozos de leña y dio pasos largos hasta ponerse frente a ella, la chica aterrada por su repentino acercamiento le evadió quedando ahora en el sitio donde antes estuvo Alan.
— Solo daba una vuelta y mi gato se me perdió de vista ¿por casualidad ha pasado por aquí?. — Una vaga idea de salir corriendo a todo lo que daba su cuerpo surco en la mente de Alleska pero al parecer el hombre se dio cuenta de sus intenciones y le obstaculizo el paso.
— La verdad no, casi no se ven personas o animales por aquí. Al menos no domésticos, solo venados y perros abandonados— respondió volviendo a darle aquella mirada a la chica, logrando erizar cada vello de su piel y asqueandole.
— Entonces... Me iré a buscarlo a otro lado — busco una excusa para marcharse tan rápido como llego pero al parecer su acompañante no quería dejarla ir porque decidido creo un baile improvisado con sus pasos en intento de no dejarla pasar para que no escapara.
— ¡Déjeme ir!— gritó sofocada pero la única respuesta que recibió fue una risa escalofriante y la imagen del hombre lamiendo sus labios.
— Lo haré, luego de que disfrutemos un poco ¿quieres?— ella negó pero a Alan le importo nada su palabra así que cuando menos se dio cuenta el hombre la tomó por los brazos, Alleska soltó un grito lleno de asombro y pateo el estomago de su atacante logrando unos minutos para pensar en que hacer.
La respuesta le llego más rápido de lo que imaginaba, vio el hacha a unos cuantos centímetros y sintió la palpitación en sus entrañas. Era como sí su corazón bombeara a una velocidad increíble y su cuerpo lo sintiera en cada rincón, corrió tomando el arma del leñador y cuando este buscó su rostro para abofetearla, ejecuto su ataque.
En el primer golpe, la mano salio volando y la sangre salia a cantaros de la herida recién creada. El grito de Alan debió de haberse escuchado hasta el otro lado del bosque pero a Alleska no le importo pues volvió a atacar esta vez dando en el hombro y al ver la sangre caer cubriendo la grama sintió una paz enorme.
Los gritos del hombre se volvían cada vez más bajos y eso parecía gustarle, no sabia porqué pero deseaba volver a cortar otra parte de él, esta vez tomando un poco más de la fuerza que no sabia que tenia, hizo un solo corte desde la cabeza hasta la entrepierna.
La sangre salio luego de unos segundos manchando la cara de la chica mientras el cuerpo inerte de Alan yacía en el suelo sobre un charco de ese viscoso líquido, limpió la parte sucia con las mangas de su vestido y dejo el arma a un lado de la leña.
— Eso te mereces por abusivo.— dijo, para marcharse por donde vino.
Maul estaba observando todo desde uno de los arboles del fondo y con un maullido lleno de alegría se fue tras la chica.
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