Capítulo 12
"Que sera de mi"
—
¿Mamá y papá van a venir?— Se acomodó un poco más en el suelo y comenzó a
colorear.
—No
Helen, no van a volver.— Su hermano le veía mientras ella dibujaba, le parecía
muy interesante y tranquilizador.
—¿Es
cierto lo que dice la señora Carmen?— Frunció el ceño y le miro interrogante,
la pequeña alzo la cabeza y lo observo haciendo pucheros.
—Ella
dice que se fueron a algún sitio en el cielo, dijo que solo si soy buena en la
tierra podré ir a verles.
Roberth
se colocó una nota mental, la cual consiste en jamás dejar que su hermana se
acerque de nuevo a su vecina. Tomo su celular y marco unas cuantas teclas, un
montón de códigos aparecieron en este, al cabo de unos momentos entro a donde
quería y coloco un breve mensaje.
"La
señora Carmen Suárez, esta desquiciada le dijo a los hijos de los ya fallecidos
Shane que podía ver a los fantasmas de sus padres rondando las casas"
Dio
unos cuantos clics en su teléfono y aparecieron todos los nombres y correos de
las personas del vecindario, sin pensarlo dos veces dio a 'enviar' y como un
mensaje anónimo eso llego a cada persona de los alrededores.
—¿Qué
haces hermano? Helen trataba de mirar la pantalla del Teléfono pero su hermano
alzo la mano y ella se cruzó de brazos.
—
¡Quiero verlos!
— ¡No!
Las niñas buenas hacen caso ¿no crees?— La castaña pisoteo fuerte y subió a su
habitación, ¡tremendo problema en el que se metió!, tendría que cuidar de su
hermana como si fuera su propia hija y todo por falsificar algunos papeles,
firmas y demás para no dejarla bajo las manos del seguro social.
Si es
cierto eso de los Ángeles, espero que ustedes me estén apoyando en lo que hago.
Suspiro fuerte y se recostó aún más en el sillón. A las 9:30 tendría que irse a
trabajar y dejar a su hermana con la vecina Susan para que hiciera el favor de
cuidarla como hace cada noche. Se levantó justo a tiempo, toco la puerta de la
pequeña, al ella no responder se extrañó y la abrió rápido pensando en cosas
malas. La vio profundamente dormida y dejo salir el aire retenido ¡Gracias a
Dios no es nada malo!
Llamo
a Susan y le dijo que dejaría la llave bajo la alfombra, salió en su
motocicleta a todo lo que daba para llegar rápido.
—¿Helen?
¿Estás?— Escuchó como alguien la llamaba, se levantó y rascó sus ojos para
luego mirar a su alrededor. No encontró a nadie, frunció el ceño y se bajó de
su cama en busca de su niñera.
—¿Susi?
¿Me estas llamando?
Caminó
por toda la casa en busca de la chica pero no la vio por ningún lado, llego a
la habitación de su hermano y la puerta se abrió prácticamente sola.
Entusiasmada con la idea de que este no fue a trabajar para quedarse con ella
entró y de un fuerte golpe la puerta se cerró tras ella
—¿Roberth
eres tú?
Miraba
a los lados y nada, no encontraba a su hermano, escucho murmullos desde el
armario y se acercó hasta él para ver de quien se trataba. No lo habrás cariño volteo alegre al escuchar
esa voz tan conocida, vio a su madre con un vestido enorme de un color blanco
que desprendía luz.
—Mamá
¿Roberth se escondió en el armario?
La
dama negó con la cabeza y la miro directo a los ojos.
—No
amor, esos que están allí son niños malos 'Almas Rebeldes' que no quieren hacer
el bien.
La
tomo de la mano y la acompaño a salir de la habitación dejándola a unos escalones
para llegar hasta la sala de estar.
Ya tu
niñera llegó, pórtate bien y quizás nos veamos pronto corazón. Le lanzo un beso
al aire y al Helen pestañear ya ella no estaba. Pensó: que rápida es mi madre,
esos trucos son muy buenos.
—¿Helen?
Ya estas despierta ¡Qué bueno!
Vio a
la morena y corrió hasta ella, quería contarle lo que había sucedido pero al
abrir la boca para comenzar el cuento, olvido todo. Pestañeo varias veces y
frunció el ceño, por más que lo intentara no lograra recordar nada de lo que acababa
de pasar.
—¿Sucede
algo?—Miró tras la morena y noto como una chica de cabellos rojizos le saludaba
con la mano.
—¿Quién
es ella?— Susan miro a donde la pequeña señalaba y al no ver nada le dio una
pequeña sonrisa.
—¿De
quién hablas? ¿Tienes una amiga imaginaria?
Negó
con la cabeza, la miro y luego vio a la pelirroja e hizo una mueca.
—¿Quién
eres?— La pelirroja se señaló a sí misma en modo de pregunta y ella asintió
para que comprendiera que la pregunta era para ella.
Me
llamo Silvia, estudié con Susan durante el instituto. Éramos las mejores
amigas, hasta que tuve una pequeña caída.
—¿Que ves Helen?— Susan la miraba
preocupada, nunca pensó que tendría que lidiar con una niña que sufriera de esquizofrenia.
—Es
Silvia—responde, dice: que fue contigo al instituto hasta que tuvo una pequeña
caída. Me gusta su cabello, lo tiene ondulado y rojizo.
Sonrío
a la chica de cabellos rojos que le lanzaba pequeños besos al aire, mientras la
morena se tornó pálida.
—Helen
no juegues con eso, Silvia murió en una caída en la montaña.
La
castaña abrió los ojos de par en par y el pelirrojo hizo una mueca con la cara,
le dio al aire un "lo siento" y se puso más cerca de Susan causándole
un escalofrío.
—Pero
yo la veo, se acaba de parar a tu lado.
La
morena pego un grito, y se alejó de donde se encontraba hace unos segundos
parada.
—¡Silvia!
¿Qué hace ella aquí Helen?
Miro
unos segundos a la niñera luego al pelirrojo que comenzó a derramar lágrimas.
—Por
favor: dile que me disculpo por todo lo que le echo y que solo vine a
despedirme, si ella no me da el perdón no podré irme. —Helen repitió cada
palabra como el pelirrojo le dijo, la morena se encontraba ya sentada en el
suelo en posición fetal temblando del terror, no podía controlar sus piernas,
le temblaban y su boca se mantenía abierta.
—¡Dile
que la perdono, que se valla, que me deje en paz!
Cuando
volteo a ver, la pelirroja ya esta no se encontraba, torció la boca y le
comento a Susan que ya no estaba.
Ya a las once y treinta de la noche, Helen se encontraba dormida en su habitación cuando su hermano mayor llegó.
—No
voy a cuidar más a Helen.
Fue lo primero y último que le gritó Susan al
salir casi corriendo por la puerta para irse. Con cara de sorprendido y de
incomprensión pensó: ¿que habrá pasado? nunca he escuchado una sola queja de su
parte, ella siempre habla cosas positivas sobre la niña. Tendré que recurrir a
la única persona que no conozco muy bien, pero que trataré de conocer con el
fin de que cuide a Helen, a la señora Cruz.
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