miércoles, 25 de abril de 2018

Ella no es ningún Ángel.


Capítulo 08


Debieron de darle un premio por ser tan ingenuo, pero no, creo que Ángel le dio algo mucho mejor.

— Britt, Britt, Britt— Negó varias veces alrededor, y riendo me señaló. — Podemos llegar a un acuerdo ¿no crees?

Arrugué la nariz y lo miré por el rabillo de mi ojo. ¿A qué se refería con acuerdo?, él quería algo más y si eso lo silenciaba pues bien.

—¿Qué quieres?— pregunté con la garganta seca y lamiendo mis labios, tenía sed y mucha por culpa del idiota ante mí.

—Bien. —Entrelazo sus manos y sacó pecho— Yo quiero una cita con tu amiga y ella no para de evitarme, pero estoy seguro que con este pequeño secreto que sé de ustedes ahora si va a querer salir conmigo. Lo malo es que no le puedo decir que conozco esto o de ser así es capaz de acuchillarme por la espalda, así que tu como buena amiga le dirás que acepte mis invitaciones y listo.

Ju, pobre tonto.

—Por supuesto. —Lo miré con desconfianza y alcé el rostro— ¿Pero cómo sabré si de verdad vas a callar y no dejarás por ahí a alguien más para chantajearnos?

Chasqueó sus dedos y sonrió.

—Buen punto, pues... Tendrás que confiar.

El cabello castaño bailó al compás del viento escondiéndose tras la pared, preparando quizás un plan para deshacerse de ese ser tan molesto que buscaba belleza con tal de chantajear. 
Bufé.

—Esto me da mala espina, pero lo haré solo por Ángel. —Alzó una ceja, ya estaba preparada para llenar su camino de polvo— Porque no quiero llevarla conmigo a una celda si caigo. 

Fingí haber hablado demás y los ojos de Dylan se iluminaron de tal forma que entendí de inmediato, había caído en la trampa.

—Entonces fue un placer hablar contigo.

Se despidió sonriendo y pasó por un lado de mí, Ángel esperó al menos cinco minutos antes de salir de su escondite con el vestido arrugado y su rostro rojo de ira.

—Ese infeliz va a pagarlas. —Dijo al colocarse a mi lado y mirar en la dirección en la que desapareció el chico.

—Cálmate. Hasta ahora cree que fui yo quien hizo todo, solo debemos buscar una manera de eliminarlo.

El rostro de mi amiga se iluminó y fue entonces que comprendí lo que la alegró. Sin querer mi subconsciente arrojó uno de esos comentarios que últimamente Ángel decía sin piedad y remordimiento. 

Estaba dejando de ser yo, para ser parte de ella. 

—¿Que tienes en mente?— indagó aún con la sonrisa en el rostro.

Me desinfle por completo en cuanto recordé que no soy ese tipo de personas y miré a los lados en busca de cualquier cosa que pudiera inventar, para mantenerla al margen sin cometer otro asesinato.

—Um, pues puedes salir con él por un tiempo y usarlo ¿creo?

Esperaba en serio que Ángel siguiera lo que dije, solo por esta vez una acción nada letal pero como que le había dado la mejor de las ideas porque su mirada cambió bruscamente a una llena de maldad. Su lado sádico salía a pasear de vez en cuando y esta era una de esas, frotó las manos y río de cierta forma que hizo que me alejara dando pequeños pasos.

—Creo que... iré a el baño— Salí disparada como bala en la dirección contraria a la que antes estuvimos y me encerré en el baño, colocando el seguro y metiéndome en uno de los cinco cubículos.

No tenía idea de lo que esa cabeza maliciosa se encontraba planeando y en realidad no quería saberlo.

Dure al menos una hora sentada sobre el retrete hasta que el conserje le abrió la puerta a una de las chicas que decía tener muchas ganas de orinar. Entró a otro cubículo y aproveche de salir disimulando, coloqué mi mejor cara y caminé hasta los casilleros para buscar el dinero para el pasaje en el bus. 

Pero no terminé de llegar cuando visualice a Seth registrándolo, maldije el haberle dado antes cuando aún seguíamos siendo algo una copia de la llave. Me oculté tras una de las paredes esperando que fuera lo que quería hallar y cuando lo hizo, las manos comenzaron a sudarme y saqué el teléfono para mandar la imagen por whatsapp a Ángel.

Seth miró a los lados luego de obtener las copias de las llave de mi casa que ocultaba en el fondo del casillero, sacó también mi identificación y le tomó una foto luego de ello colocó todo como antes creía él que estaba y fingió que algún objeto se le había caído del bolsillo por allí cerca en cuanto la profesora de literatura pasó a su lado.

Se dispuso a desaparecer por los pasillos en lo que sonó la campana y de inmediato fui en busca de mi mejor amiga. Ella sabría qué hacer en este caso, porque de ir con los adultos solo lo castigarían y preguntarían por qué razón lo hizo. 

Lo cual, nos llevaría directo a la cárcel a la chica bonita y a mí.

Caminé tan rápido como mis piernas permitían y logré hallar a Ángel dentro del salón de música, con un cutter rosa en la mano izquierda y la mirada terrorífica de la mañana.

—¿Ángel? —murmuré con los nervios a flor de piel y ella me guiñó uno de sus bonitos ojos.

—Ya sé que vamos a hacer —dijo y tragué saliva asustada— A cierto pajarito le dio por actuar como detective y le contó a un perro callejero herido lo que tenía en mente, así que, ¿por qué no enviarlos juntos al infierno?

Alcé una ceja analizando lo que trataba de decir pero no capté y ella tuvo que, con fatiga explicar lo que comentó.

—Dylan quiere jugar con nosotras, le dijo a Seth que poseía pistas de quien pudo haber matado a Aisha y que si lo ayudaba a obtener algunas cosas, le diría.

—¿Tu cómo sabes eso?

No me cabía en la cabeza el momento en que ella pudo haberse enterado de tal cosa, además solo la perdí de vista una hora ¿Cómo pudo saber?

—Digamos que —tomó uno de mis mechones de cabello con su mano libre— suelo tener a los sospechosos muy vigilados.

Con una agilidad impresionante cortó el mechón y ahogué un grito cuando acerco el cutter a mi cuello, se pasaba de la raya conmigo.

—Vamos a fingir que te enojó algo que hice, como esto por ejemplo. —Alejó el objeto y sonrió— uno de ellos vendrá a ti y el otro a mí, debes procurar llevarlos a su perdición antes de que ellos nos lleven a la nuestra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No todos...

No todos ven la vida de la misma manera.

Populares