martes, 27 de marzo de 2018

S.O.S Alma Rebelde

Capítulo 05


"¿Una rutina?"


            Los rayos del sol tocaban la cara de la chica sin permiso alguno, cosa que la hhizo bufar y levantarse de mala gana.
            ¿Cómo amaneció tan rápido? , se bajó de su cama estirando los brazos y volvió a su rutina en el baño.
            Como su ropa seguía sin aparecer, tomo la que dejo su hermano y lavo en el baño la que ya había usado el día anterior.
            Roberth va en serio ¡Me las pagaras! Soltó un gruñido, bajó tomando su mochila ya que no le apetecía nada para comer.
             Y a diferencia del día anterior, esta vez noto un poco más animada la calle. Lucía, una pequeña vecina de ojos cafés y sonrisa traviesa pasó por su lado dando pequeños saltitos y saludándole con la mano. Helen le dé volvió el saludo animada y se giró a la casa de la señora Carmen, quizás hoy si estaría de buen humor.
            La mujer de edad avanzada esta vez solo la observo y dio una casta sonrisa. Al menos es Algo, comento la castaña para sí misma y continuar su camino.
            Llegó más rápido de lo esperado al instituto y como el primer día sus amigas Kattia y Hanna se encontraban discutiendo algún tema del que ella no tenía conocimiento alguno.
            ¿Hoy por qué pelean?, ambas chicas se giraron y le dieron una sonrisa que a ella le pareció algo fría.
            Por qué Hanna olvido algunos apuntes que debía entregarme. Helen observo muy bien a su amiga tratando de descifrarla y cuando estuvo a punto de preguntar que tanto ocultaba, como por arte de magia aparecía su novio Elliot dándole un beso fugas.
            ¿Cómo está mi chica preciosa?, pregunto riendo.
            Muy bien mi catire coqueto ¿y tú?, ¿tu madre ya te deja salir? Quiso sacar un tema nuevo para aliviar el aire que se había colocado tenso unos segundos antes.
            El chico frunció el ceño, miro a Kattia luego Hanna y por último coloco su vista en ella.
            No, aun no. Ella quiere que dure un largo tiempo sin tener vida propia. Sus palabras eran más de molestia que todo lo demás.
            ¿A qué te refieres?, pregunto tratando de sacar algo más de información ya que el día anterior no pudo saber nada concreto.
            No es nada, mejor volvamos a nuestras rutinas. Observó a su amiga Hanna la cual había comentado hace unos segundos y bufo cansada.
            Algo sucedía, ella lo podía notar pero la pregunta sería: ¿qué? y ¿por qué lo ocultan?
            Apretó fuerte la mano sobre su mochila, cerró los ojos contando hasta diez y soltó el aire retenido para posar una sonrisa falsa.
            Es cierto, mejor me voy a clases o el profesor seguro me castiga. Se despidió de su novio con un beso seco, y de sus amigas con una mano.
            Entro al salón y tomo asiento en su habitual puesto, comenzó a contar uno a uno los minutos como el día anterior. Esta vez su piel se erizó el doble, nadie daba un saludo, un chiste o un mal comentario; solo estaban allí sentados mirando a la nada.
            Dime que esto no te parece aunque sea un poco raro. Miro a Kattia por el rabillo del ojo ya que esta se encontraba en el asiento de atrás.
            Esperó una respuesta o algo pero a cambio solo miro como su amiga estaba en una especie de transe mientras observaba la pizarra al igual que los demás.
            ¿Qué sucede aquí? Se comentó a si misma muy bajito, tomo sus cosas y se levantó para salir cuando estuvo a punto de pasar ese espacio que la alejaba de las afueras del aula de clases, sintió como algo la alaba fuertemente hasta su asiento.
            Trato de gritar pero nada salió de su boca, ningún tipo de sonido, observo a su alrededor para saber que la halo pero no había absolutamente ¡nada!
            En completo shock y con el miedo en carne viva se sentó en su puesto al igual que los demás y contó mientras temblaba del miedo, uno a uno los minutos restantes para salir.
            Uno, dos, tres.
            Se hizo la hora exacta para salir: 12:00m. Comenzó a ver como todos salían en perfecto orden pero: ¿qué les pasaba? ¿Que acaso no vieron cuando fui arrastrada por una fuerza invisible?
            Helen ¿vienes?, comento Kattia a un lado de Hanna paradas del otro lado de la puerta.
            La mente de la chica hizo un pequeño 'clic' y se levantó de un fuerte golpe arrojando la silla al suelo, se giró para levantarla pero ya esta se encontraba en su lugar.
            ¡Oh mi Dios!, gritó y salió corriendo hasta la salida. En el camino vio cómo su novio Elliot se despedía arrojándole un beso y riendo.
            ¡Nos veremos mañana preciosa!
            Eso fue la última frase que escucho del castaño, corrió colina arriba y sin darse cuenta llego a su casa, arrojo la mochila y subió a su habitación a encerrarse.
            Grito fuerte mientras halaba su cabello y se mecía de adelante hasta atrás.
            Escucho pequeños toques en la ventana, así que se giró y noto que aún se encontraba tapada por la sabana de ayer, se levantó hasta ella y la arranco de un fuerte golpe.
            La luz del sol la cegó por unos escasos segundos, al otro lado vio a Jesús quien con un ojo morado y su mano arriba saludó.
            Lo miro sorprendida y le hizo señas para que abriera su ventana, algo que él hizo sin quejarse. La dejo entrar al igual que la vez pasada, solo que esta vez Helen no saludo con un beso en la mejilla si no que le salto encima para poder mirar su moretón mucho mejor.
            ¿Qué te ha pasado?; se notaba la preocupación en cada expresión que hacía en su rostro.
            Nada grave, solo me he golpeado con algo por la noche. La castaña podía notar la mentira así estuviese al otro lado del mundo.
A mí no me engañas Jesús ¿qué te ha pasado? No, mejor dicho ¿quién te golpeo? El joven hizo una mueca cuando ella acerco su mano al moretón que tenía en el ojo, alzo la palma de su mano y la alejo un poco.
            No fue nadie, en serio me he llevado una pared distraído. Trato de calmar los nervios de su amiga, algo que no logro.
            Fue tu madre ¿cierto?, esa mujer que acaso está loca, ¡no te puede hacer esto! Jesús negó con la cabeza y tomo asiento en la cama dejando que Helen se sentara en la silla del ordenador.
            No fue ella y no ha sido nadie. Cálmate no es nada grave, suelo darme golpes muy a menudo caminando distraído. La chica se iba a quejar cuando escucho unos fuertes paso acercarse a la habitación, se puso de pie y esta vez se ocultó bajo la cama.
            ¡Cariño abre la puerta!
 Jesús espero hasta que Helen se escondió muy bien para luego abrirle la puerta a su madre.
            ¿Sucede algo mamá?
 La mujer se acercó tan rápido como pudo e hizo gestos de preocupación frente al joven.
            ¿Te has golpeado de nuevo mi niño?, no puedo creerlo el doctor nos aseguró que... El chico alzo la mano y tapo su boca negando con la cabeza para que la mujer no siguiera.
            Estoy bien, no fue nada mamá tengo un poco de hambre ¿hay algo de comer?
            No mi amor, pero te haré tu comida favorita. Y tras eso último la madre salió casi corriendo a la cocina.
            Ya puedes salir Helen. Comento por lo bajito y vio como la chica se enderezo al apenas salir de abajo de su cama.
            Mejor me iré a casa a dormir, hoy he tenido un día muy extraño. Salió por el lugar donde entro, dejando al chico allí parado viéndola marchar.

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