Capítulo 05
"¿Una
rutina?"
Los rayos del sol tocaban la cara de
la chica sin permiso alguno, cosa que la hhizo bufar y levantarse de mala gana.
— ¿Cómo amaneció tan rápido? , —se bajó de su cama estirando los brazos y volvió a su
rutina en el baño.
Como su ropa seguía sin aparecer,
tomo la que dejo su hermano y lavo en el baño la que ya había usado el día
anterior.
—Roberth va en serio ¡Me las pagaras! —Soltó un gruñido, bajó tomando su mochila ya que no le
apetecía nada para comer.
Y a diferencia del día anterior, esta vez noto
un poco más animada la calle. Lucía, una pequeña vecina de ojos cafés y sonrisa
traviesa pasó por su lado dando pequeños saltitos y saludándole con la mano.
Helen le dé volvió el saludo animada y se giró a la casa de la señora Carmen,
quizás hoy si estaría de buen humor.
La mujer de edad avanzada esta vez
solo la observo y dio una casta sonrisa. —Al menos es Algo, —comento la castaña para sí misma y continuar su
camino.
Llegó más rápido de lo esperado al
instituto y como el primer día sus amigas Kattia y Hanna se encontraban
discutiendo algún tema del que ella no tenía conocimiento alguno.
— ¿Hoy por qué pelean?, —ambas chicas se giraron y le dieron una sonrisa que a
ella le pareció algo fría.
—Por qué Hanna olvido algunos apuntes que debía
entregarme. —Helen
observo muy bien a su amiga tratando de descifrarla y cuando estuvo a punto de
preguntar que tanto ocultaba, como por arte de magia aparecía su novio Elliot
dándole un beso fugas.
— ¿Cómo está mi chica preciosa?, —pregunto riendo.
—Muy bien mi catire coqueto ¿y tú?, ¿tu madre ya te
deja salir? —Quiso
sacar un tema nuevo para aliviar el aire que se había colocado tenso unos segundos
antes.
El chico frunció el ceño, miro a
Kattia luego Hanna y por último coloco su vista en ella.
—No, aun no. Ella quiere que dure un largo tiempo sin
tener vida propia. —Sus
palabras eran más de molestia que todo lo demás.
— ¿A qué te refieres?, —pregunto tratando de sacar algo más de información ya
que el día anterior no pudo saber nada concreto.
—No es nada, mejor volvamos a nuestras rutinas. —Observó a su amiga Hanna la cual había comentado hace
unos segundos y bufo cansada.
Algo sucedía, ella lo podía notar
pero la pregunta sería: ¿qué? y ¿por qué lo ocultan?
Apretó fuerte la mano sobre su
mochila, cerró los ojos contando hasta diez y soltó el aire retenido para posar
una sonrisa falsa.
—Es cierto, mejor me voy a clases o el profesor seguro
me castiga. —Se
despidió de su novio con un beso seco, y de sus amigas con una mano.
Entro al salón y tomo asiento en su
habitual puesto, comenzó a contar uno a uno los minutos como el día anterior.
Esta vez su piel se erizó el doble, nadie daba un saludo, un chiste o un mal
comentario; solo estaban allí sentados mirando a la nada.
—Dime que esto no te parece aunque sea un poco raro. —Miro a Kattia por el rabillo del ojo ya que esta se
encontraba en el asiento de atrás.
Esperó una respuesta o algo pero a
cambio solo miro como su amiga estaba en una especie de transe mientras
observaba la pizarra al igual que los demás.
— ¿Qué sucede aquí? —Se comentó a si misma muy bajito, tomo sus cosas y se
levantó para salir cuando estuvo a punto de pasar ese espacio que la alejaba de
las afueras del aula de clases, sintió como algo la alaba fuertemente hasta su
asiento.
Trato de gritar pero nada salió de
su boca, ningún tipo de sonido, observo a su alrededor para saber que la halo
pero no había absolutamente ¡nada!
En completo shock y con el miedo en
carne viva se sentó en su puesto al igual que los demás y contó mientras
temblaba del miedo, uno a uno los minutos restantes para salir.
Uno, dos, tres.
Se hizo la hora exacta para salir:
12:00m. Comenzó a ver como todos salían en perfecto orden pero: ¿qué les
pasaba? ¿Que acaso no vieron cuando fui arrastrada por una fuerza invisible?
—Helen ¿vienes?, —comento Kattia a un lado de Hanna paradas del otro
lado de la puerta.
La mente de la chica hizo un pequeño
'clic' y se levantó de un fuerte golpe arrojando la silla al suelo, se giró
para levantarla pero ya esta se encontraba en su lugar.
— ¡Oh mi Dios!, —gritó y salió corriendo hasta la salida. En el camino
vio cómo su novio Elliot se despedía arrojándole un beso y riendo.
— ¡Nos veremos mañana preciosa!
Eso fue la última frase que escucho
del castaño, corrió colina arriba y sin darse cuenta llego a su casa, arrojo la
mochila y subió a su habitación a encerrarse.
Grito fuerte mientras halaba su
cabello y se mecía de adelante hasta atrás.
Escucho pequeños toques en la
ventana, así que se giró y noto que aún se encontraba tapada por la sabana de
ayer, se levantó hasta ella y la arranco de un fuerte golpe.
La luz del sol la cegó por unos
escasos segundos, al otro lado vio a Jesús quien con un ojo morado y su mano
arriba saludó.
Lo miro sorprendida y le hizo señas
para que abriera su ventana, algo que él hizo sin quejarse. La dejo entrar al
igual que la vez pasada, solo que esta vez Helen no saludo con un beso en la
mejilla si no que le salto encima para poder mirar su moretón mucho mejor.
— ¿Qué te ha pasado?; —se notaba la preocupación en cada expresión que hacía
en su rostro.
—Nada grave, solo me he golpeado con algo por la noche.
—La castaña podía notar la mentira así estuviese al
otro lado del mundo.
—A mí no me engañas Jesús ¿qué te ha pasado? No, mejor
dicho ¿quién te golpeo? —El joven hizo una mueca cuando ella acerco su mano al
moretón que tenía en el ojo, alzo la palma de su mano y la alejo un poco.
—No fue nadie, en serio me he llevado una pared
distraído. —Trato
de calmar los nervios de su amiga, algo que no logro.
—Fue tu madre ¿cierto?, esa mujer que acaso está loca,
¡no te puede hacer esto! —Jesús negó con la cabeza y tomo asiento en la cama
dejando que Helen se sentara en la silla del ordenador.
—No fue ella y no ha sido nadie. Cálmate no es nada
grave, suelo darme golpes muy a menudo caminando distraído. —La chica se iba a quejar cuando escucho unos fuertes
paso acercarse a la habitación, se puso de pie y esta vez se ocultó bajo la
cama.
— ¡Cariño abre la puerta!
Jesús espero hasta que Helen se escondió muy
bien para luego abrirle la puerta a su madre.
— ¿Sucede algo mamá?
La mujer se acercó tan rápido como pudo e hizo
gestos de preocupación frente al joven.
— ¿Te has golpeado de nuevo mi niño?, no puedo creerlo
el doctor nos aseguró que... —El chico alzo la mano y tapo su boca negando con la
cabeza para que la mujer no siguiera.
—Estoy bien, no fue nada mamá tengo un poco de hambre
¿hay algo de comer?
—No mi amor, pero te haré tu comida favorita. —Y tras eso último la madre salió casi corriendo a la
cocina.
—Ya puedes salir Helen. —Comento por lo bajito y vio como la chica se enderezo
al apenas salir de abajo de su cama.
—Mejor me iré a casa a dormir, hoy he tenido un día muy
extraño. —Salió
por el lugar donde entro, dejando al chico allí parado viéndola marchar.
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