Capítulo 04
"Está
loca"
Solo con ese pequeño gesto de parte
de Helen él chico se puso nuevamente rojo como tomate. Algo que sin duda alguna
hizo reír a la castaña.
— ¡Oh Jesús! ¡Tanto tiempo sin verte!, —Dijo entre risas arrojándose sobre la cama que por los
momentos estaba hecha un desastre.
—Sí, he estado de viaje, —Jesús se encogió de hombros e hizo una pequeña mueca
al contar.
Tenía algo que decirle a la castaña,
se notaba a simple vista ya que se tornó algo nervioso.
—¿Sucede algo? , —pregunto con el ceño fruncido a penas se dio cuenta.
Por la mente del joven solo pasaban
dudas como: ¿Debo decirle?, ¿Cambiara esto algo? o ¿Que pasara si le digo? ¿Se
irá lejos?
Negó efusivo y la miro con una
amplia sonrisa, era claro que había optado por no comentar nada.
—Es solo que... —Alguien interrumpió su oración con toques en la
puerta.
—Jesús, cariño habré quiero hablar contigo.
Por el tono de voz Helen supo que
era la madre y vio el cambio drástico del chico quien la miro blanco como papel
y caminaba de un lugar a otro.
Debes esconderte Helen, susurro, la
chica asintió con la cabeza y busco lo más cercano. Lo cual era un ropero, le hizo
señas al chico con las manos a lo que este afirmó al colocarse frente a la
puerta para abrirla.
En menos de unos segundos ya se
encontraba tapándose con algunas camisas que el chico había arrojado allí.
— ¿Qué sucede? ¿Por qué has tardado tanto?, —La madre comenzó a inspeccionar el lugar como si de
una detective se tratara, algo que logro erizar cada vello de la piel de la
castaña.
—No es por nada mamá, solo tenía algo de pereza por
levantarme de la cama, la señora miro el ropero y se acercó dando pequeños
pasos silenciosos.
—Mamá ¿qué haces?, —pregunto aún más nervioso que antes.
— ¡Sh!, —le hizo señas su madre con el dedo índice en la boca.
Abrió el ropero y como no encontró nada que le llamase la atención, solo un
montón de ropa sucia que debía ser sacada pronto o cobraría vida y atacaría a
su hijo.
—Bien, creo que todo aquí está en orden. Pórtate como
debe ser Jesús o ¿acaso quieres volver a ir de viajes? Pero esta vez, solo.
El joven negó con la cabeza y
observo a su madre hasta que esta salió de la habitación contorneando sus
caderas, algo tan típica de ella.
Luego de haber cerrado la puerta y
colocado el seguro, se giró sobre sus talones acercándose al ropero para
abrirlo y al igual que su madre no encontrar nada.
—¿Helen? —sorprendido por no saber dónde estaba intento entrar
al ropero, cuando sintió aquel fuerte golpe que lo hizo quejarse de dolor.
—Lo siento, —comento la chica entre carcajadas.
—Estas perdonada, solo si me explicas como has logrado
trepar hasta arriba.
— ¿Recuerdas que fui a gimnasia?
—Si, solo por dos meses, comento en tono de burla el
chico.
La chica se removió un poco más
donde se encontraba, logrando un gruñido de su amigo.
— ¡Bueno!, ya entendí. Te ha servido de algo ir por ese
tiempo ¿podrías levantarte? pesas más que una vaca. —Sintió un dolor en su espalda y no dudo en gruñir,
volteo un poco para darse cuenta que la chica lo estaba mordiendo.
—Eso es para que no te metas con alguien hermosa como
yo. —Ella se
levantó y luego él quien la miro divertido, pero no comento nada por miedo a
ser mordido de nuevo.
— ¿Por qué tu madre es así?, —el cambio de tema afecto un poco al joven quien de
momento se tornó rígido y pálido.
—Eh, ella solo cuida de mi como toda madre, Jesús
deseaba muy dentro de él que con lo dicho hubiese saciado la sed que sentía
Helen de saber sobre su madre.
Ninguna madre es así, o al menos no
registra cada sección del cuarto para saber si hay alguien, ni amenaza con algo
como un "viaje”, comento en tono de burla algo que Jesús ignoro por
completo.
—Solo no está un poco cuerda, —Trato de sonar calmado al hablar de ello.
— ¿Un poco?, ¿te recuerdo que antes de mudarse de aquí
ella me empujo por las escaleras de mi propia casa y varias veces intento
arrollarme con su auto?, —el tono de la castaña aumento un poco mientras los
recuerdos volvían.
Si, muy bien unos años antes de
marcharse la mujer intento esa y varias cosas más, cosas que ella le contaba a
sus padres y ellos decían que eran imaginaciones suyas.
—Baja la voz, entendí tu punto. Pero mi madre tenía sus
razones para intentar esas cosas. —Helen cruzo sus brazos y le miro con el ceño fruncido
esperando la respuesta que no llegaría.
—Me disculpo por todo lo que hizo, pero no te diré el
por qué lo intento varias veces, —Jesús tomo asiento en la silla giratoria frente al
ordenador y miro a la chica tratando de descifrarla.
—¿Qué Tengo algo en la cara?, —pregunto enojada ya hace unos segundos que había
dejado su felicidad de lado por culpa de los recuerdos.
—Cambiemos de tema ¿Quieres? —Helen asintió soltando un bufido, lo cual logro una
pequeña risa en el chico que contagio a la castaña.
—Se está haciendo de noche y no he tenido ni señas de
vida sobre mi hermano o mis padres. —Hizo una mueca de preocupación que cautivo por
segundos a Jesús. Él sabe lo que es
no saber de su familia por un largo periodo, lo ha vivido por su padre quien
hace un tiempo dejo de escribirle luego del divorcio.
—Quizás tu hermano está muy ocupado con la universidad
y tus padres estén en un viaje de negocios como siempre ¿no?, —asintió y se levantó de la cama para acercarse a la
ventana.
—Me iré a dormir, tu madre seguro se molesta si te
duermes tarde. —El
chico bufo y ella río por lo bajo, le encantaba hacerle ese tipo de broma desde
que lo conoció. Y así como llego, así mismo se marchó. Salto de una ventana a
otra, se despidió con la mano de su amigo y cerro la ventana para luego taparla
con una pequeña sabana para acostarse a dormir.
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