Capítulo 03
"Vecinos Nuevos"
No más al llegar a su casa, abrió la
puerta y arrojo la mochila al suelo ¿Se estaría volviendo loca? o quizás ¿era
bipolar?
Tiro un poco de los cabellos y se arrojó
en el sillón, quizás tanto alcohol de la noche anterior la dejo pensando cosas
locas, su amiga del alma Kattia jamás le ocultaría algo mucho menos se
enredaría con su novio a quien ella misma ayudo a que se enamoraran.
Encendió la TV en busca de algo para
cambiar el debate mental que mantenía y se topó con una noticia algo interesante
o al menos eso creía:
“Como era de esperarse: la señora
Hamilton, dueña de las empresas 'Dilmerx' que abarcaban la mayor venta de gas
en la zona, está ahora mismo siendo arrestada por las autoridades, gracias a
varias demandas por parte de los padres y representantes del pueblo "
— ¡Uo! Sí que se ha metido en tremendo lío. —Comento apenas audible, escucho un alboroto fuera de
su casa a lo que no dudo en apagar el aparato y salir a husmear un poco.
Se asomó a penas por la ventana y lo
poco que noto fue un camión de mudanzas, como no logró ver a las personas cerró
rápido la pequeña cortina y salió corriendo hasta su habitación para verlo
mejor desde su ventana.
Helen no era de las típicas personas
que acostumbraba a cotillear la cosas de los demás, pero si de algo estaba
segura es que jamás se perdería buen material para tener algo que conversar con
Hanna y sacarla de su extrañes.
Desde lo alto de su ventana
reconoció de inmediato a esas personas, la mujer de largas piernas y melena
rubia junto al señor de cabello casi por completo blanco y barba, si su mente
no jugaba con ella, entonces eran nada más y nada menos que los Cruz; una
familia muy peculiar que tuvo muy pocas oportunidades de conocer.
Hace más de 3 años que se habían
marchado de esa casa de un día para otro, giro un poco la cabeza al sentir que
alguien la observaba y estaba en lo correcto, alguien si la observaba y era el
que ella conoció una vez apodándolo como el pequeño Jesús, claro este ya no era
nada pequeño. El chico no pestañeaba ni un momento mientras la miraba desde el
césped de su nuevamente casa, al igual que Helen.
Un grito proveniente de dentro de la
casa de los Cruz la hizo pestañear y darse cuenta que la madre llamaba al chico
muy enojada.
—He dicho que te muevas Jesús, ¿qué haces?, —Dijo la madre, al estar a unos pasos del joven se paró
recta y dirigió su mirada a donde mismo miraba su hijo.
Helen palideció un poco al tener
ambas miradas sobre ella, alzo una mano y se dignó a saludar a Jesús algo que él
también le dé volvió, observo como la madre del chico la miro luego a su hijo y
así consecutivamente por varios segundos,
vio como esta bufo y se acercó al chico a decirle unas cuantas cosas al
oído, cosas que el chico comprendió y asintió mientras entraba a la casa sin
mirar ni un momento más a la castaña en la ventana.
—¡Qué señora más rara!
A Helen no se le olvidaba para nada
la vez que la mujer llego a media noche gritando a su casa que se alejara de su
hijo, ya que ella y Jesús eran muy buenos amigos antes de esos acontecimientos.
Para ser sincera se la llevaban tan bien que el chico tendía a causarle celos
por Elliot cuando se quedaba a dormir en casa de ella las varias veces que sus
padres discutían por tonterías según ella, y por cosas que él hacía o decía
según Jesús.
Aun no le pasaba por la cabeza el
por qué la señora Jenna no la toleraba, si mal no recordaba la trato bien desde
un principio al igual que la señora a ella, pero unos meses antes de mudarse se
volvió completamente loca, le decía que se alejara de su hijo y familia,
también le comento varias veces con desprecio que no inscribiría nunca a su
hijo en el mismo sitio que ella. Cosa que cumplió, ya que Jesús no tenía ni dos
meses como nuevo en el instituto cuando ella pidió que lo transfirieran a otro lado.
Luego de dar varias vueltas por la
casa recordando el pasado, noto que ya se estaba haciendo algo tarde gracias al
reloj de la cocina que marcaban las 8:30 PM, decidió darse una corta ducha
entrar a su habitación y recordar que su tonto hermano aun no le había de
vuelto la ropa.
—¡Dios!, esta me la pagas Roberth ya verás.
Tomo una camisa que encontró en las
afueras del lavandero, y procedió a subir las escaleras hasta la habitación de
su hermano para jugarle la misma broma. Trato de abrir por las buenas pero
nada, busco forzarla pero tampoco abría, hasta que opto por golpearla, pero de
igual forma no logro nada. Frustrada y aburrida camino de vuelta a su
habitación para sentarse sobre la cama y mirar por la ventana al chico que
estaba de llegada.
Jesús aún mantenía la ventana sin
cubrir, removió entre sus cosas buscando una pequeña consola de juegos que hizo
reír a Helen, el chico como siempre sigue siendo un obsesionado con los vídeos
juegos. El ya casi obscuro, debido al que el color amarillo estaba por caerse
de su cabello, levanto la mirada al escuchar su risa y observo a la chica, le
causo algo de vergüenza que esta la viera en sus vicios igual que siempre,
logrando que se sonrojase.
La castaña noto su cambio, y le
saludo con su mano para luego con la otra lanzarse un beso algo que el chico
fingió atrapar divertido para luego poner una cara de tristeza que era muy
evidente. Ella también noto ese cambio y con el ceño fruncido se pegó un poco
más a la ventana y movió sus labios preguntando si podía ir hasta allá.
Jesús miro a los lados, bufo y al
final poso su vista en la chica para luego asentir y abrir la ventana, la
costumbre de Helen desde que se conocieron era pasar de una ventana a otra sin
miedo alguno, según ella eso era mucho más rápido para no tener que caminar.
Abrió su ventana como siempre hacia,
contó hasta tres y se arrojó hasta el otro lado por suerte para ella cayo
perfecta en la esquina de la ventana, entro y sin más salto sobre Jesús dándole
un beso en la mejilla de bienvenida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario