martes, 27 de marzo de 2018

S.O.S Alma Rebelde

Capítulo 06



"Algo anda mal"


Como cada mañana el sol iluminó su ventana, se levantó e hizo lo de siempre pero este día venía con un pequeño detalle.
No iré a estudiar, algo raro pasa allí. Murmuro para sí misma y se volvió a tender en su cama.
No paso ni un minuto cuando su cuerpo por si solo se levantó y la encamino a bajar las escaleras, Helen gritaba como una loca deseando parar pero su cuerpo simplemente no le hacía ningún caso.
Caminó colina abajo y saludo a la señora Carmen rogándole con los ojos que le ayudara, pero la mujer solo la vio con cara de confusión.
Necesito ayuda algo pasa conmigo, pensaba mientras cruzaba cada calle hasta llegar al instituto.
¡Oh Dios!, su cuerpo no hacia ningún otro movimiento que ella no haya hecho durante esos dos extraños días de colegio. Sentía unas inmensas ganas de llorar, gritar y correr pero no podía.
Al llegar como de costumbre pero de esa rara manera que le aterraba, se encontraban sus dos mejores amigas discutiendo. Su cuerpo se detuvo unos segundos, algo que aprovecho para gritarles.
 ¡Ayúdenme por favor! , comento suplicante. Kattia la miro con una cara triste y Hanna trataba de no dejar escarpar sus palabras.
Cuando te des cuenta lo que en realidad sucede lo entenderás. Fue lo único que escucho salir de la boca de su amiga, para luego recibir un beso por parte de su novio Elliot.
¿Cómo amaneció mi hermosa hoy? Dijo este luego de escuchar atento lo que ella acabar de relatar a sus amigas.
Frunció el ceño en dirección a su novio y trato de comunicarle lo que le sucedía, él le dio una sonrisa dejando ver sus dientes en perfecto estado.
No te puedo ayudar ya es hora de ir a clases. Y como por arte de magia su cuerpo entendió las palabras y comenzó a moverse hasta entrar y tomar asiento en el salón.
Pasaron los minutos y la misma extraña rutina antes de salir del día anterior, escucho la misma oración y vio los mismos gestos de sus amigas. Tomo su mochila y corrió colina arriba temblando de miedo.
Algo raro sucede allí, lo sé. Abrió la ventana que daba vista a la de su amigo y le arrojo piedras para que este abriera, al contrario de ayer Jesús no se encontraba en su habitación.
Bufo y pateo todo a su alrededor, necesitaba contárselo a alguien pero ¿a quién? Dio vueltas alrededor de la cama pensando en alguien normal con quien pudiera hablar sin que la etiquetara de « "Loca" », algo en lo que pronto se volvería si no descubría que pasaba.
Por momentos pensó en ir a contarle a su novio Elliot pero recordó que él era uno de los que estaba en todo esto, así que opto por una última opción: la señora Carmen, ella sería la única que la escucharía pues, meses atrás eso hacia cuando tenía algún problema emocional y como no tenía a quien recurrir en casa, terminaba contándole su malestar a la mujer de edad quien la escuchaba atenta y la aconsejaba de buena manera.
Tomo valentía extra y corrió colina abajo hasta llegar a aquella pequeña casa de color azul, jardín amplio con rosas y ventanales blancos. Como era de esperar la señora se encontraba sentada frente a su puerta admirando todo lo que le rodeaba.
¡Señora Carmen hola! ¿Cómo ha estado? Necesito su ayuda por favor.
Perdió el aire por completo al no tener la condición física adecuada, así que comenzó a transpirar como loca y su falta de aire era algo grave.
¿Qué deseas de mi niña?, comento con su voz suave y calmada.
Algo extraño sucede: voy al instituto y todos parecen de una película de horror, el director no aparece la profesora Sonia da su clase todos los días pero nunca llega, la campana no suena y Jesús el vecino omite decirme porque tiene un ojo morado y nunca explica lo raro de sus viajes.
Quedo nuevamente sin aire alguno en los pulmones y comenzó a respirar con dificultad para volver a obtenerlo. La mujer de edad la escucho con paciencia para luego mirarla tratando de descifrarla.
Quizás solo has tenido una semana difícil querida. Helen frunció el ceño y achico los ojos mientras la observaba.
Creo que no me entendió, todos actúan extraño. Dijo mientras alzaba las manos frustrada.
Tu amigo debe estar pasando por algo más grave que tú, deberías estar más atenta quizás resuelvas ambos problemas a la vez.
Helen le dio una corta sonrisa y analizo las palabras, en cierta forma tenía razón. Jesús tiene una madre que puede padecer de esquizofrenia y le golpee mientras que a ella, solo le preocupaba que una fuerza invisible que la había arrastrado en el instituto hasta su asiento.
Abrió los ojos de par en par al recordar eso y enmudeció, si le decía eso a la señora seguro que la etiqueta de enferma mental.
¿Algo más que quieras decirme?, se notaba en su voz un poco de tristeza. Helen la miro unos segundos con el ceño fruncido y negó, le dio un beso en la mejilla a la mujer en forma de despedida y volvió a su casa para saber realmente que sucedía con su amigo.
Para cuando llego su amigo, ya se encontraba en casa y la luna ya lograba iluminar muy bien las calles. Cantó como un pájaro para llamar su atención algo que no logro, corrió escaleras abajo hasta la puerta de entrada de la casa de Jesús y toco de manera animada.
Poco le importaba si era la madre quien le abriría, luego quizás se las arreglaría. Y como era de esperarse fue ella quien abrió la puerta, la castaña  saludo de manera cordial para luego sentir como la puerta chocaba con su cara.
¡Pero qué mal educada! Comentó mientras frotaba su nariz para calmar el dolor que hace unos segundos sintió. Volvió a tocar la puerta de manera más insistente logrando alterar los nervios de la señora madre quien se giró casi llegando a la cocina y volvió a la entrada para abrir la puerta.
Miro a los lados y por último al frente, frunció el ceño y torció su labio inferior para continuar con un grito que hhizo a Helen vibrar del miedo.
¡Ya deja de molestar! Y tras aquello cerró nuevamente la puerta, esta vez la chica se apartó rápido antes de ser golpeada en la nariz y gruño de rabia mientras volvía a su casa para elegir la última opción: saltar por la ventana, se dijo para sí misma.
Tomo un lápiz que encontró bajo su cama y lo arrojo logrando esta vez que el vidrio de la ventana sonara haciendo que Jesús volteara a verle.
El chico dejo de jugar en la consola y abrió su ventana dándole permiso de entrar como una nueva costumbre.
¡Ya era hora!, tengo un buen rato tratando de captar tu atención. Frustrada camino de un lado al otro mirando con desaprobación al chico.
Lo siento he estado pensando algunas cosas y me he concentrado.
No importa, tengo algo que decirte. ¡Tu madre me Odia!, me ha cerrado la puerta en cara y me ha gritado. 
La castaña se encontraba roja de ira y el chico solo torcía su boca en manera de fatiga y desaprobación.
No la culpes, ella no sabe nada.
Lo miro directo a los ojos y noto que el moretón desaparecía a medida que pasaban los días.

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