Capítulo 09
Rondaba más la duda acerca de
Kyle, que el miedo como tal por mi mente.
Pero su semblante serio pasó a
segundo plano de inmediato, tornando en estos momentos sus mejillas rojas como
tomate y dilatando sus pupilas.
Lo que hizo que dejara de pensar
que podría ser el culpable de algo.
—Bueno, amm... Eso es una
historia aburrida. — Resta importancia con su mano y enseguida su acompañante,
quien nos observaba desde la puerta entra.
— ¿Jenna?— la morena me mira de
arriba hasta abajo, empuja a Kyle y toma con ambas manos mi rostro en busca de
algo.
—No tienes moretones, ni rasguños.
Tus ojos demuestran que no consumiste drogas, no tienes golpes en la cabeza y
el ambiente a nuestro alrededor parece limpio.
Suelta la camisa que hasta hace
poco tenía levantada hasta por sobre mis hombros, no me dio tiempo de quejarme
por su actuación. En cambio Kyle se giró en dirección a la pared, pateando el
suelo con el rostro rojo.
— ¿Qué haces aquí?—indago, Jenna
señala al rubio.
—Estaba de compañera de ese ser,
cuando tú empezaste a llamar y no pudo resistir a contestar luego de ver tu
nombre en el teléfono, lo que ocasiono que el profesor nos reprobara y sacara
del aula.
Maldice por lo bajo, pero se nota
aliviada.
—Un momento— siento náuseas por
el miedo, pero evito demostrarlo. — ¿Cómo sabían dónde encontrarme?
Ambos se miran y luego a mí con
burla.
—Lana, tienes un teléfono con
Gps. Sabes que existen aplicaciones que pueden rastrear cualquier aparato
electrónico ¿cierto?—Afirmo con la cabeza para que no se den cuenta de que solo
se acerca de aplicaciones insignificantes para descargar música o tomar fotos
bonitas.
La última campanada del día se
escucha y los tres miramos en dirección a la puerta, donde el conserje nos
observa con el entrecejo fruncido y evidente desconfianza.
—Fuera de aquí o llamare al
Director. — Dice con los brazos cruzados entre sí, queriendo demostrar ser el
alfa entre nosotros.
—Creo que debería hacerlo— al
comentar eso me vuelvo el centro de atención y respiro con profundidad antes de
dar la mala noticia.— Creo, que acaban de hacerle algo malo a Alana Pierce.
—¿Por qué... —Interrumpo
culminando con este mal sabor en la boca.
—Estaba guardando los balones,
cuando cerraron la puerta con seguro y me dejaron aquí. Entonces empecé a
escuchar gritos de dolor y al ver que los chicos entraron solos... Supongo que
si le paso algo.
El silencio es más aterrador que
quedar encerrada sola en el depósito.
El conserje sacó uno de esos
teléfonos que hace años que pasaron de moda y marcó un número de inmediato. ”Director,
se extravió otra chica aparte de la de esta mañana", Kyle
miró de Jenna a mi persona con lentitud lleno de pánico.
—Mejor vayan a casa
chicos—comenta cabizbajo—Su Director alertará a la policía, seguro que para
mañana la estarán viendo en el comedor.
Fuerza la sonrisa tan mal,
evitando que la preocupación la cual ya sale por sus poros llegue
a nosotros.
El rubio me agarra de la mano y
le da una mirada a Jenna, quien nos sigue de inmediato. Volteo y veo como el
hombre de cabello negro con canas cierra la puerta quedando impactado por una
mancha de sangre al final de la madera. Una que quizás los chicos también
vieron pero ignoraron, o tal vez... Tan solo quizás, ellos querían pensar que
era insignificante cuando en realidad era mucho más de lo que alguien puede
llegar a imaginar.
Caminamos en silencio, cada quien
es su mundo.
Hasta llegar a la puerta de
entrada, donde se encuentra mamá caminando de un lado al otro preocupada.
Cuando nos detenemos lo suficiente cerca se detiene y nos mira, su entrecejo se
ensombrece y sigo su mirada para saber que la puso de mal humor, aguanto un
chillido cuando reparo en la mano del ruso y la mía juntas.
Al igual que yo, él parece
sorprendido y con las mejillas rojas suelta el agarre. Saliendo casi corriendo
en otra dirección lejos de nosotras, Jenna mira a la adulta y luego a mí,
entonces se retira con un movimiento de cabeza dejándonos solas.
— ¿Un hombre Lana? ¿En
serio?—Pregunta pareciendo ofendida.
— ¿Qué tiene de malo?—interrogo
enojada ante su torpe reacción. — ¿Qué? ¿Cómo que qué tiene de malo? ¡Todo!
¡Todo!
Es la primera vez que veo a mi
madre de esta manera.
Batiendo sus manos en el aire y
diciendo palabras extrañas, con la cara roja y a punto de darme una bofetada.
Doy dos pasos atrás, escucho el
pitido molesto por los parlantes lo que hace que mamá se detenga a ver el que
está más cerca a nosotras. Alguien está por hablar, un escalofrío recorre mi
antebrazo y un suspiro se escapa lleno de preocupación.
Я
нашел тебя
Traducción: (Ya
te encontré)
Se escucha y luego de ello una
canción aterradora.
El grito que emite mi progenitora
me hace girar y verla correr a la salida, no lo pienso ni un segundo más cuando
voy tras ella, en busca de su protección.
Subimos al auto, lo enciende y
sale a toda marcha chocando la moto parada en frente.
Sin importar una multa, un herido
o que alguien nos viera, nos damos a la fuga directo a nuestro hogar.
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