lunes, 2 de abril de 2018

MENTIRAS [Siempre fuiste tu]

Capítulo 09

Rondaba más la duda acerca de Kyle, que el miedo como tal por mi mente.

Pero su semblante serio pasó a segundo plano de inmediato, tornando en estos momentos sus mejillas rojas como tomate y dilatando sus pupilas.

Lo que hizo que dejara de pensar que podría ser el culpable de algo.

—Bueno, amm... Eso es una historia aburrida. — Resta importancia con su mano y enseguida su acompañante, quien nos observaba desde la puerta entra.

— ¿Jenna?— la morena me mira de arriba hasta abajo, empuja a Kyle y toma con ambas manos mi rostro en busca de algo.

—No tienes moretones, ni rasguños. Tus ojos demuestran que no consumiste drogas, no tienes golpes en la cabeza y el ambiente a nuestro alrededor parece limpio.

Suelta la camisa que hasta hace poco tenía levantada hasta por sobre mis hombros, no me dio tiempo de quejarme por su actuación. En cambio Kyle se giró en dirección a la pared, pateando el suelo con el rostro rojo.

— ¿Qué haces aquí?—indago, Jenna señala al rubio.

—Estaba de compañera de ese ser, cuando tú empezaste a llamar y no pudo resistir a contestar luego de ver tu nombre en el teléfono, lo que ocasiono que el profesor nos reprobara y sacara del aula. 

Maldice por lo bajo, pero se nota aliviada.

—Un momento— siento náuseas por el miedo, pero evito demostrarlo. — ¿Cómo sabían dónde encontrarme?

Ambos se miran y luego a mí con burla.

—Lana, tienes un teléfono con Gps. Sabes que existen aplicaciones que pueden rastrear cualquier aparato electrónico ¿cierto?—Afirmo con la cabeza para que no se den cuenta de que solo se acerca de aplicaciones insignificantes para descargar música o tomar fotos bonitas.

La última campanada del día se escucha y los tres miramos en dirección a la puerta, donde el conserje nos observa con el entrecejo fruncido y evidente desconfianza.

—Fuera de aquí o llamare al Director. — Dice con los brazos cruzados entre sí, queriendo demostrar ser el alfa entre nosotros.

—Creo que debería hacerlo— al comentar eso me vuelvo el centro de atención y respiro con profundidad antes de dar la mala noticia.— Creo, que acaban de hacerle algo malo a Alana Pierce.

—¿Por qué... —Interrumpo culminando con este mal sabor en la boca.

—Estaba guardando los balones, cuando cerraron la puerta con seguro y me dejaron aquí. Entonces empecé a escuchar gritos de dolor y al ver que los chicos entraron solos... Supongo que si le paso algo. 

El silencio es más aterrador que quedar encerrada sola en el depósito.

El conserje sacó uno de esos teléfonos que hace años que pasaron de moda y marcó un número de inmediato. ”Director, se extravió otra chica aparte de la de esta mañana", Kyle miró de Jenna a mi persona con lentitud lleno de pánico.

—Mejor vayan a casa chicos—comenta cabizbajo—Su Director alertará a la policía, seguro que para mañana la estarán viendo en el comedor.

Fuerza la sonrisa tan mal, evitando que la preocupación la cual ya sale por sus poros llegue a nosotros.

El rubio me agarra de la mano y le da una mirada a Jenna, quien nos sigue de inmediato. Volteo y veo como el hombre de cabello negro con canas cierra la puerta quedando impactado por una mancha de sangre al final de la madera. Una que quizás los chicos también vieron pero ignoraron, o tal vez... Tan solo quizás, ellos querían pensar que era insignificante cuando en realidad era mucho más de lo que alguien puede llegar a imaginar.

Caminamos en silencio, cada quien es su mundo.

Hasta llegar a la puerta de entrada, donde se encuentra mamá caminando de un lado al otro preocupada. Cuando nos detenemos lo suficiente cerca se detiene y nos mira, su entrecejo se ensombrece y sigo su mirada para saber que la puso de mal humor, aguanto un chillido cuando reparo en la mano del ruso y la mía juntas.

Al igual que yo, él parece sorprendido y con las mejillas rojas suelta el agarre. Saliendo casi corriendo en otra dirección lejos de nosotras, Jenna mira a la adulta y luego a mí, entonces se retira con un movimiento de cabeza dejándonos solas.

— ¿Un hombre Lana? ¿En serio?—Pregunta pareciendo ofendida.

— ¿Qué tiene de malo?—interrogo enojada ante su torpe reacción. — ¿Qué? ¿Cómo que qué tiene de malo? ¡Todo! ¡Todo!

Es la primera vez que veo a mi madre de esta manera.

Batiendo sus manos en el aire y diciendo palabras extrañas, con la cara roja y a punto de darme una bofetada.

Doy dos pasos atrás, escucho el pitido molesto por los parlantes lo que hace que mamá se detenga a ver el que está más cerca a nosotras. Alguien está por hablar, un escalofrío recorre mi antebrazo y un suspiro se escapa lleno de preocupación.

Я нашел тебя
Traducción: (Ya te encontré)

Se escucha y luego de ello una canción aterradora.

El grito que emite mi progenitora me hace girar y verla correr a la salida, no lo pienso ni un segundo más cuando voy tras ella, en busca de su protección.

Subimos al auto, lo enciende y sale a toda marcha chocando la moto parada en frente.

Sin importar una multa, un herido o que alguien nos viera, nos damos a la fuga directo a nuestro hogar.

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