Capítulo 07
"La sangre escurría tras
las mantas negras que yacían en frente, un hediondo olor llegó hasta mis fosas
nasales y entonces giré en busca de la razón. Pegué un brinco que derribó algo
detrás pero no le preste tanta atención como la que le di a los cuerpos inertes
de dos chicas de cabello rubio que se encontraban en descomposición sobre el
piso, un sonido extraño levemente parecido al de un reloj se hacía presente cada
segundo que pasaba.
—¡Corre!—Giré sobre los pies y
la vi.
Tenía el cabello sucio y
despeinado, con un vestido blanco largo que le llegaba hasta por las rodillas y
se encontraba descalza. Seguí su dedo con la mirada y al otro lado visualice a
una niña pequeña que corría lejos de la cabaña en la que al parecer nos
encontrábamos, daba grandes zancadas por el bosque hasta que la puerta fue
cerrada y el grito lleno de dolor que emitió la joven logró despertarme"
Tengo las sabanas arrugadas por
la fuerza ejercida sobre las mismas, doy un largo suspiro y calmo todos y cada
uno de mis nervios. Nuevamente tuve uno de esos sueños raros en los que suelen
salir escenas de masacre y muertes, no le he dicho nada a mamá aún por no
querer asustarla pero enserio estoy empezando a sentirme fuera de lugar, lejos
de mí.
Miro el reloj alarma, son las
05:45 de la madrugada y faltan al menos unas dos horas para que inicien las
clases. ¿Acaso me estaré volviendo loca poco a poco? o quizás...
No, no puede ser.
Niego efusiva de tan solo
recordar las palabras de Silvya.
"La llaman así por ser
una de las cabañas usadas para rituales satánicos a mitad del siglo XX,
¿se ve nueva cierto? —Asentí con miedo e inseguridad— Es porque fue
remodelada para su venta al público pero nadie quiso comprarla durante tanto
tiempo que terminaron por rentarla a la primera persona que ofreciera algo por
ella.
—Y... ¿Cuantas fueron antes de
nosotras? — Dio dos pasos adelante alejándose por completo del puente.
—Seré sincera contigo.
—Chasqueó la lengua y buscó en su alrededor— Fueron cuatro en total,
cinco con ustedes.
— ¿Qué pasó con ellos?—
Indagué poniéndome en pie cuando vi que buscaba la salida del lugar.
—Murieron o desaparecieron, en
realidad no sé. — Detuve el paso y ella me dio una mirada para que la
siguiera— Salgamos de aquí antes de que oscurezca porque créeme no
quieres escuchar a los Kozlov quejarse porque invadiste sus tierras. Son una
familia un tanto rara y viven por esta zona sin mezclarse con nadie del pueblo,
tienen hijos pero ellos también son raros no ven clases como nosotros ellos son
educados en casa y a pesar de poseer un físico envidiable detestan ser vistos.
La seguí con los pasos más
apresurados que pude y me coloqué a su lado admirando su rostro en el cual
tiene unas cuantas pecas y una nariz pequeña, redonda y estirada seguida de
unos labios pálidos rellenos de brillo.
—Dime más sobre la
cabaña lo de la familia esa puede esperar— murmuré por lo bajo.
Respiró profundo y nos detuvimos a centímetros de un
enorme árbol que indicaba el final del camino a pocos segundos de las primeras
casas.
—Los primeros en habitarla fue
una pareja joven que iniciaba su relación y al poco mes se escucharon gritos de
parte de la chica, la gente salió corriendo de sus casas para saber que sucedía
pero lo único que encontraron fue un charco de sangre y rasguños alrededor de
la puerta.— Respiró profundo—La segunda y tercera eran familias completas
de al menos tres a cuatro integrantes que se esfumaron de la noche a la mañana
sin dejar rastros, los oficiales llegaron examinando todo y a todos pero al
final ni una pista ni culpable nada en absoluto.
— ¿Y los otros?— me referí a
la número cuatro esa de la que tengo tanta curiosidad por saber.
—Ah eso... —Negó apenada con
tristeza latente plasmada en el rostro.— Encontraron los cuerpos de los
cinco chicos al final del camino de tierra que une este lugar con la propiedad
privada de los Kozlov, dos de los jardineros de la mansión llamaron a la
policía tras encontrarlos guindando de uno de los árboles grandes que
adornan la entrada.
Muchos decían que era ajuste
de cuentas, otros que se trataba de la venganza de los fantasmas que poseían la
cabaña y unos pocos comentaban que era parte de la cultura de los ricos, que
cazaban personas y mostraban sus trofeos al público.
— ¿Que terminó siendo al
final? — pregunté esperando con ansias la respuesta.
—Yo le apuesto a la
"Venganza", pero no de qué sino de quien. — Dijo despidiéndose
con la mano y aparentando luego que recogía hojas del suelo, en una clara demostración
de que nadie debía saber acerca de nuestras pequeña conversación pero ¿Por
qué?”
Perdí el sueño por completo así
que decido bajarme de la cama y realizar la limpieza de mis dientes y cara,
luego me doy un pequeño baño y por último salgo intentando no hacer ruido.
—Se
lo que tengo que hacer, deja de repetirlo— murmura.
Me acerco a pasos silenciosos a
la baranda de las escaleras y veo a mamá sentada sobre el sillón hablando nada
menos que con la pared, empiezo a pensar que se está volviendo loca.
Con la mirada busco por encima su
teléfono o algún aparato que pueda estar usando pero parece no haber nada, me
debato en si debo o no bajar cuando sin querer derribo uno de los floreros que
colocó por la noche anterior en la pared al lado de mi puerta.
— ¡Lana!— grita tan fuerte
que me hace sobresaltar pero por lo visto no soy yo solamente porque ella
también lo hace y se queda mirándome llena de pánico. — ¿Hace cuánto te
despertaste?— sube los escalones de dos en dos y toma mi brazo guiándome
hasta la habitación.
— Mamá estoy bien— dio al
ver que escanea cada parte de mi con la mirada.
—Sí, sí... ¡Qué bueno!—
dice abrazándome— Te prepararé el desayuno, ve a acomodar tus
cosas—sale corriendo a la cocina y no puedo evitar pensar que se le ha soltado
un tornillo por completo.
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