Capítulo VII
"Tres extraños."
Tres
completos extraños se encontraban en la habitación la mañana del viernes, al
parecer el chico los conocía porque no comento nada al respecto cuando
entraron, cerraron la puerta tras ellos. Una chica y dos chicos, la chica tenía
el cabello rubio, los ojos verdes olivo era de una estatura baja y tenía esa
expresión de soy inofensiva hasta que dices algo que no me agrada.
Uno
de los chicos era castaño, de ojos rasgados y color café, al igual que la chica
era de baja estatura, en su espalda; sobre unas correas de cuero llevaba
consigo unas espadas largas y anchas, a lo lejos se podía notar el filo, podría
estar segura que lo que tocaran seria picado sin ningún esfuerzo. El otro chico
era un poco más alto que Dylan, tenía el cabello de color negro, ojos grises y
el cuerpo muy bien formado, en sus manos solo traía una computadora que colocó
en el medio de la habitación.
—
¿Tardaron tanto solo por él? —comentó Marcus por su tono de voz desde la cama,
señalando al chico de ojos color gris.
—Ey,
no fui tan sencillo esta vez — la rubia fue quien habló con cierta molestia en
su voz —la NASA lo tenía muy bien escondido, al parecer tenían mucho invertido
en su hackeo global.
—Ya
veo, te dejaste atrapar ¿cierto? —el chico asintió y tomó asiento en el suelo
mientras rascaba su nuca.
—Vamos
directo al grano, si nos has llamado a los tres es por algo grande ¿no es así
Camaleón? —Marcus le dio una amplia sonrisa, se colocó en pie y me miró directo
a los ojos.
—Angy,
preciosa —las tres personas lo miraban como un completo lunático— Estos de aquí
son , la rubia Galatea, una de las más buscadas a nivel internacional por su
capacidad de crear disturbios, sin anotar que mató a más de mil personas en una
semana para crear un récord que, lastimosamente su amigo —señaló al castaño que
miraba hasta nuestro lugar como tratando de asimilar la cosa —Poe, superó en
menos de un día, también es conocido como un ex-agente de las fuerzas
especiales, buscado por su capacidad para infiltrarse en cualquier lugar.
—Muy
bien, o te has vuelto más loco de lo normal —comentó Galatea— o tienes una
cámara oculta en alguna parte de la habitación que nos hará caer a todos —miro
en todas las direcciones con las manos en forma de rendición.
—Sh
—murmuró Marcus con el dedo índice entre sus labios y una sonrisa ladina —como
seguía diciendo, Galatea y Poe, y para nada menos importante Miguel, quien es
un hacker muy buscado por todos los países por crear programas que invaden
cualquier sistema, también los de localización y extracción de información.
Me
encontraba perpleja por la cantidad de información que el chico me había dado
¿tan peligrosos son? Creo que ninguno de ellos pisan los veinticinco años de
edad, ¿qué es lo que pasará con la humanidad dentro de veinte años si siguen saliendo
personas como éstas?
—
¿Qué tienen que ver ellos conmigo? —Marcus ríe por lo bajo y le da una mirada
rápida al trío que lo ven esperando que de una clara explicación.
—Tu
locura está pasando todos los niveles que una persona normal puede tener, amigo
—murmuró Miguel mientras jugaba con los dedos de sus manos.
—No
amigo, no estoy tan loco como crees —señala hasta la esquina donde me encuentro
tratando de comprender por qué hoy me tuve que despertar tarde y encontrarme
con estos seres peligrosos. —ella es Angy, un día cayó desde el techo
—Estoy
perdiendo mi tiempo —comentó irritado Poe —debería estar escondido en el fondo
del océano en uno de los tantos submarinos que han abandonado tras las guerras,
pero no —era puro y fino sarcasmo lo que salía de sus labios. —Tuve que
responder hace una semana a tu mensaje de tengo a mi chica en problemas y
necesito ayuda para rescatarla. Sabes por un momento creí que en serio tenías
una novia ¡Real!
La
risa que brotó de la garganta de Marcus era áspera y carente de humor,
definitivamente estaba molesto. —Ella está allí, entre la pared, siempre me
observa sin moverse, sin articular una sola palabra. A veces se va y vuelve dos
días más tarde cubierta de sangre. Pero, aun así confió en que no me hará daño
alguno.
Esa
voz era de Dylan, estaba llena de tristeza y sonaba muy baja. No entendía por
qué mentía en algunas partes, pero si lo hacía era porque lo necesitaba.
—Ay
no, ¿enserio tú? —la voz burlesca de Galatea me hacía hervir la sangre — el
inútil de Dylan hace su aparición —las risas hicieron eco en la habitación
—mira niño, lárgate y déjanos hablar con Marcus, él si es un verdadero
hombre... —la ira me carcomía en mi lugar mientras escuchaba y observaba como
decían tantas cosas hirientes sobre Dylan sabiendo que estaba allí parado
sufriendo.
Tomé
un fuerte respiro y sin más lo deje salir — ¡Dejen de burlarse de Dylan, trío
de inútiles!
Ni
yo misma reconocía la voz que salía de mi interior, era áspera ensordecedora.
El silencio reino por todo el lugar, las caras pálidas de las tres personas
eran de verdad muy gratificantes, incluso a Galatea le temblaba el labio
inferior y abrazaba a Poe de tal manera que el chico parecía asfixiado.
—El...
ell... ella... eso... —Señalaba Miguel en mi dirección sin parpadear — ¿qué
mierda es? — comentó en un chillido agudo.
—Ella,
es Angy. —Sonrió amplio y sincero Dylan al tomar mi mano y besarla, un extraño
hormigueo se formó en mi vientre y solté una risa nerviosa que ni sabía que
podía hacer. —la chica de quien les hable.
—Veamos,
¿es real? —Poe se colocó en medio y miraba de un lugar a otro repetidas veces—
¿están viendo lo mismo que yo? —Los otros dos asintieron sin poder creerlo aún
—digo, digo me dicen o qué sé yo pero... ¿qué mierdas está pasando aquí? Y
quiero una jodida respuesta ¡Ya!
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