Capítulo 05
(Desde ya me voy disculpando por los guiones, no sé qué le pasa a mi pc prometo arreglarlo pronto)
La manera que ella tenía de ver la vida era impresionante,
era como si no tuviera miedo a morir en cualquier momento.
Hacía las cosas apostando a ganar, arriesgando todo.
Era miércoles por la tarde y estábamos en el comedor,
degustando la rica comida "nótese el sarcasmo" que daban en la
cafetería cuando por los pasillos corriendo pasó Brian gritando a los cuatro
vientos.
- "¡Aisha murió!"
Me atraganté con la pasa que recién había metido en mi boca,
Ángel giró los ojos aburrida por mi forma de ser. Los chicos que nos rodeaban
se alteraron, unos sollozaban mientras otros comentaban acerca de "lo
buena que fue la morena en vida", eran tan falsos los comentarios como las
personas que los decían.
Loretta una "amiga" cercana a Aisha, dentro de lo
que cabía la palabra amistad para las populares del instituto, que estando
presentes se mostraban buena gente y por la espalda se apuñalaban, se arrojó al
suelo fingiendo un desmayo.
Sofía, otra de las supuestas amigas gritaba como una
desquiciada ¡mi amiga murió! ¡¿Por qué?! ¡Te extraño tanto! echándose
al suelo y dándose golpes en el pecho.
Me provocó migraña de tan solo mirar, bufé y miré la sonrisa
traviesa que se formaba en la cara de mi amiga. Ay, no, no, no.
-Deberíamos tenerlas a todas en un mismo sitio. -Murmuró,
sentí como un escalofríos recorrió mi espina dorsal.
Ángel en serio disfrutaba el dolor ajeno. Pero, ¿por
qué?
Terminó de comer y se puso en pie haciendo un ligero
movimiento con la cabeza para que la siguiera, la verdad a mí se me había
pasado cualquier gana de comer que antes tuviera al escuchar la terrible
noticia.
Por más que odiara a Aisha no quería que muriera.
-No pongas esa cara, era obvio que falleciera para estas
fechas si el veneno se concentraba en su cuerpo.
Di un respingón y la idea llegó de golpe a mi cabeza, Ángel
dijo que se encargaría de rociar los bombones y las flores con veneno pero no
pensé que hablara en serio. Tenía ante los ojos a una psicópata que
disfrutaba lo que había hecho y no le importaba en absoluto lo que pudieran
decir los demás.
-Siéntate -ordenó.
Como una tonta acaté su orden y me senté a su lado, en ese
momento era peor que una perrita siguiendo a su amo luego de haberlo
maltratado.
-Sabes lo que hiciste... -chasqueó la lengua, se encorvo un
poco y tosió. - La mataste con eso, no debimos hacer nada en un principio, en
lo que se enteren iremos a prisión.
-Yo no lo hice, fue Seth. -Río por lo bajo.
Ángel se veía realmente mal, para lo hermosa que ella era…
claro porque de igual forma la seguían viendo linda.
Su piel estaba un poco más pálida, tenía ojeras y al cabello
le faltaba un poco de brillo. Los labios resecos y delgada, no parecía estar
bien para mí la chica que se había vuelto su mejor amiga con los años.
-¿Te sientes bien?- indagué con miedo a que soltará una de
sus frases sarcásticas.
-Sí, Britt... Solo tengo una gripa de mala muerte que pronto
se me va a quitar.
Ah, es eso.
La castaña no era muy resistente a las enfermedades
virales, cada que pescaba un resfriado o una tos caía en cama por días. Siempre
debía ir a verla cuando salía de clases, llevando galletas y helado que mamá
compraba.
-Deberías volver a casa hasta que mejores- negó con una
expresión cansada y tomó asiento en uno de los puestos libres del salón.
-Estaré bien mientras no se lo digas a tu mamá o a la mía-
me arrojó una de sus miradas fulminante, porque una vez cayó desmayada en la
cancha de futbol y salí corriendo a decirle a nuestros familiares para que la
socorrieran.
Al final en cuanto despertó se molestó tanto que no quiso
hablar conmigo por semanas. Por suerte no guarda tanto resentimiento dentro de
su frágil cuerpo, y delicada mente.
El salón de clases se empezó a llenar al sonar el timbre y
el profesor de matemáticas entró furioso.
-Saquen una hoja, lápiz y borrador tienen un examen sorpresa
hoy.
Los abucheos no tardaron en llegar pero con una sola mirada
los chicos callaban y hacían caso. No tenía ni una de idea de lo que estaba
escrito en la pizarra, tampoco lo que suponía debí responder y menos lo que
molestaba tanto al viejo gruñón.
Ángel dio una mirada de soslayo en mi dirección murmurando
un "viejo amargado", reí por lo bajo y seguí jugando a adivinar cuál
era la respuestas. Faltaba poco para que terminara la hora cuando por la puerta
entró el director con la mamá de Aisha.
Ay, Dios mío.
La garganta se me secó de repente y tosí frenética. Ángel
sonrío al profesor en cuanto mencionó que debía ser atendida por la enfermera.
-Yo la acompaño -Comprendí que sin querer hice una buena
jugada para escapar de lo que sea que se aproximaba.
-Bien, llévela y vuelva pronto.
Asintió y colocó uno de sus brazos sobre mis hombros, actuando
perfectamente como si de verdad me sintiera enferma.
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