Capítulo 02
"Nervios
a flote"
Como
toda rutina, Helen le dio un beso de piquillo a Elliot y entro junto a sus dos
mejores amigas a clases. Al entrar todos los alumnos se encontraban en un
extraño silencio.
— ¿Qué sucede aquí?, —pregunto algo aturdida.
Si no se equivocaba, era muy raro
cuando el salón “B” con 25 estudiantes se encontrase en completo silencio. Solo
sucedía cuando alguien se metía en algún problema, y hasta donde ella recordase
nada había ocurrido el viernes pasado.
—Eh, ¡No sé nada!, —Hanna se notaba alterada y con paso rápido se alejó de
su amiga dejándola con una cara de confusión única.
— ¿Y a esta que mosca le ha picado?
—Disculpa a Han. Helen ¿no te has dado cuenta?
Esta negó sin comprender a su amiga,
la cual le dio una pequeña sonrisa para calmarle.
—La profesora Sonia no ha venido y por ello todos creen
que tendremos una nueva ¿Cierto chicos?, —preguntó Alzando la voz logrando que casi todo el
salón asintiera de manera tenebrosa, parecían robots controlados por medio de
un control remoto.
— ¡Oh! ya veo, —con el ceño fruncido tomo asiento en aquel puesto que
parecía tener días sin ser tocado.
Los minutos pasaban y mientras
observaba aquel reloj de pared, sus nervios comenzaban a aparecer. Si no
calculaba mal llevaba 30 minutos sentada en su sitio y las agujas del reloj no
se habían movido ni un centímetro desde que lo comenzó a mirar con atención.
— ¿Qué rayos sucede aquí?, miro a
los lados y todos, cada una de las personas seguían en el mismo lugar con el
mismo gesto, como unos completos zombis, caras pálidas y miradas viendo a la
nada.
Se repetía para sí misma: todo está
bien, dentro de poco sonara la campana y volveré a la normalidad. Para la mala
suerte de Helen sabia llevar muy bien la cuenta y está claro que supo cuando se
hizo la hora de salida. Y como si fuera todo planeado, al ella contar 45
minutos, los alumnos se levantaron de su asiento y salieron uno tras otro.
—¿Vienes Helen?, —comentó Kattia a un lado de Hanna frente a la puerta.
Ella dio una sonrisa nerviosa, tomo
su mochila y salió como un rayo tras ellas.
Los pasillos estaban desolados, algo
que le ponía la piel de gallina. Era la hora del almuerzo, ¿cómo es que no hay
nadie por allí caminando?
—¿Me he perdido de algo? —No miró a sus amigas ya que buscaba con la mirada algo
que le diera señales de vida.
—No, esta como de costumbre, —escuchó decir para luego quedar en silencio. Algo que
la hizo voltear y notar como Kattia fulminaba con la mirada a una muy nerviosa
Hanna.
—Se refiere a que hoy es un día de descanso, —le dio una sonrisa tranquila pero esta ya no le pasaba
como algo normal, estaba comenzando a pensar que Kattia le ocultaba algo.
Su visión se oscureció, y sintió
unas frías manos en su rostro.
—Mm... ¿Elliot?
La vista volvió y recibió un casto
beso de su novio el cual le brindo algo de tranquilidad.
—¿Cómo esta lo más hermoso que tengo?, —escuchó en tono infantil que le causó mucha gracia.
—Muy bien mi pichoncito, ¿qué haremos hoy?, —el chico abrió los ojos como plato y esta frunció el
ceño.
—¿A qué te refieres mi preciosa?
Por un segundo se extrañó de la
palidez de su novio, y su manera sin expresión de hablarle.
—Pues, me refiero a salir de ir a un cine, o parque. —
Alzo una ceja al no esperar respuesta de su chico, pero al pasar unos minutos
donde todo estaba en silencio y notar la mirada fija de las tres personas sobre
ella, sus nervios volvieron al ataque.
—No creo que podamos salir por un tiempo... —Escuchó decir a su novio Elliot con un hilo de voz.
— ¿Qué quieres decir Elliot? ¿Estás cortando conmigo?
Lo primero y único que cruzo por su
mente fue « “Debe tener otra chica y no desea que lo vean conmigo”», el chico
recobro su color y negó rápidamente.
—Para nada Helen, ¿crees que te dejaría?, —estaba rojo de ira se le notaba que para él esas
palabras no las debía mencionar ni en juego.
—Pues no, pero con eso que has dicho me has dejado con
una duda y...
Kattia se puso frente a Elliot le hizo
unas señas que no logró ver y luego volteo a ver a su amiga con una sonrisa.
—Ustedes y sus típicas peleas. Tu novio tiene problemas
en casa, me he dado cuenta esta mañana cuando pase por allí y la señora Rosa le
gritaba que estaba castigado.
Helen trago grueso, le estaba dando
algo de miedo que Kattia se metiera en cada cosa que preguntara, pero: ¿meterse
en la conversación que tiene con su novio? Eso la dejo aún más aterrada, puesto
que eso de costumbre no pasa así.
—Creo que me iré a casa temprano hoy.
Dio a su novio un beso por última
vez y salió corriendo de ese instituto hasta llegar a su casa.
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