Capítulo 01
— ¡Lana vas a llegar tarde!
Lana Odette Roswell Vanstick, ese
es mi nombre.
Chica promedio. Malas
calificaciones, una sola amiga de la cual tengo semanas sin saber por ir de
viaje con su familia al extranjero, de cabello color negro y ojo café ¿Más
común?, no; no pude ser.
Corrí por la pequeña sala de mi
casa hasta llegar a la cocina, mi madre cuyo nombre es Louisa de cabello color
marrón claro y ojos verdes me espera con su mirada fulminante y entrecejo
fruncido.
— ¿Que te he dicho sobre la
primera impresión? —dice al apenas verme tomar el primer bocado del pan tostado
que cocinó para el desayuno.
—Que lo son todo, porqué por ella
nos definimos ante los demás. —Trago grueso y bebo lo más rápido que puedo el
jugo de naranja.
—Correcto. Debes llegar temprano
para que los profesores no digan lo mismo que el año pasado “Su hija
siempre llega tarde y no presta atención en clases...” Haz el favor de
si quiera fingir que escuchas algo de lo que dicen. — Comenta haciendo una mala
versión del tono que usa el director Máximo, alias el Ex novio del colegio de
mamá.
— ¡Sí!— emití feliz de empezar un
nuevo y último año escolar. — ¡Me voy, viene el bus!
Doy un beso sonoro a su mejilla y
corro, últimamente mi vida se basa en correr de un lugar a otro rápido para no
llegar tarde y perderme de alguna cosa importante. Lo bueno de todo es que
mantengo el físico, lo malo es que igual llego tarde, justo como ahora.
Por despertar tarde, desayuné
tarde y tomé el último bus. Ese que está lleno de personas a las que les
importa un bledo lo que pase a su alrededor, como el año pasado y el antepasado
el montón de metal de color amarillo y franjas negras se detiene en la parada
de la esquina y como siempre yo, subo saludando a Fredd el chófer que con un
asentimiento se pone en marcha.
La fila del lado izquierdo está
repleta, los góticos, punks y las fresas se sentaron de ese lado. Así que me
siento en uno de los puestos libres del lado derecho, donde solo está Jenna una
morena de ojos negros que siempre está perdida en su mundo de fantasía donde
dice que es la reina y esas niñerías.
Antes, mucho antes de empezar el
instituto fuimos muy buenas amigas, pero luego llegó lo que llaman "madurar" y
eso hice. Lo malo es que ella no y cada que hacía o decía algo le molestaba,
fueron tantas discusiones sin sentidos que al final dejamos nuestra amistad.
El bus se detuvo justo al frente,
cinco minutos antes de que cerraran la puerta del instituto. Con pasos
apresurados baje y entre, mientras más apresurada estaba más sonoras eran mis
pisadas puesto que hoy me decidí por llevar unas lindas botas de tacos altos
que encontré en el armario.
Primer pasillo, nada.
Segundo pasillo, vacío.
Mierda, ya habían comenzado las
clases y de nuevo sería la burla.
Tercer pasillo, mi primera clase
y estaba repleta.
Solo una banca vacía y estaba
justo al frente de la profesora Sonia, a un lado de Kyle el rubio que no sabe
pronunciar bien nuestro idioma y al otro la pared.
Genial, sumamente genial.
Debía solo esperar a que la
profesora explicara de qué trataría la clase y listo, podría entrar sin ser
descubierta. Y así fue, o al menos intente que sucediera así.
La profesora se volteó y me
arrojó el borrador que tenía en la mano.
—Cuando no, Lana. — Murmuró
molesta y las carcajadas estallaron alrededor.
Con mis brazos me cubrí sobre el
asiento en espera de que cesaran los murmullos y comentarios burlescos sobre
mí, para buena fortuna no duraron tanto por primera vez en olvidar y es que,
había algo mejor que una tonta llegando tarde y siendo atrapada.
—Dicen que es la número diez, que
han habido más desapariciones... —Murmuro Sol a su amiga Alice quien fingía no
importarle nada.
— ¡Silencio!— Sonia se había
volteado y todos quedaron mudos. — Si vuelvo a escuchar de nuevo sobre las
noticias de esta mañana mientras explicó, cada uno de ustedes ira a detención
como regalo de bienvenida.
Como mi intuición me decía que
debía ser algo importante y también que mi lado curioso salía a la luz, no dude
en preguntar a Kyle con señas de que tanto hablaban, pero claro como no tenía
una inteligencia tan aguda no repare en que el chico no entendía nada de lo que
decía o eso creí...
Volteé cuando me hizo una seña
con su dedo índice al aire, no perdería tiempo con alguien que no sabe ni
pronunciar un "hola" bien.
Una bola de papel que usaron de
proyectil pegó en mi ojo, aguanté las ganas de pegar un grito y tomé la bala
entre mis dedos. Busqué a mí alrededor el responsable y entonces con un
perfecto "lo siento" susurrado, Kyle hizo señas para
que abriera la bola de papel.
En efecto, eso hice porqué mi
curiosidad podía más que cualquier otra cosa.
Tara. Hanna. Sara. Carla. Bianca.
Alana. Amanda. Alexa. Alissa. Alicia.
De la clase A-4
Todas desaparecidas en un lapso
de setenta y dos horas, aún no dan con
ellas o en el peor de los casos, con los cuerpos.
Me helé de inmediato, una brisa
fría subió por mis piernas y pude sentir una respiración agitada a un lado de
mi nuca. Pero, la mala dicha es que.... Ahí no estaba sentado nadie por ser la
pared.
No hay comentarios:
Publicar un comentario