Capítulo 04
Ángel era hermosa y elegante, todo
lo que yo nunca podría ser. Pero ella tenía ese algo... Que causaba temor con
tan solo verla directo a los ojos.
—¡Aisha está en el hospital!— gritó
Sara al entrar, con una expresión de horror y pánico.
Todos en el salón de clases
comenzaron a hablar acerca de ello, de pronto el tema del momento era Aisha y
su repentina "caída".
Unos murmuraban acerca de verla
arrojarse ella misma, para llamar la atención. Otros, decían que eso lo hizo
una vieja enemiga de un instituto vecino y siempre estaban los que callaban y
observaban la reacción de los demás, como lo hacía Ángel quien reía por lo
bajo.
—¿Por qué ríes?— indagué con los
vellos de la piel erizados. Se detuvo de inmediato y con el rostro lleno de
cansancio me miró.
—Porqué, todos ellos parecen tener
razón... Digo, Carla y Lily la vieron caer.
Mentira, ellas no estaban en el
lugar cuando la empujé y mi amiga lo sabía bien. La profesora de castellano
entró pidiendo orden y justo antes de voltearse Ángel guiño uno de sus
ojos. Oh... entiendo.
— Como sabrán una de
sus compañeras se encuentra un poco mal por una caída, y está en el hospital,
sus familiares han llamado al director diciendo que pronto va a regresar con
nosotros así que no teman. —Sonrió ampliamente y chocó sus palmas— Aisha estará
por aquí en menos de lo que canta un gallo.
Escuché como todos aplaudían a
excepción de mi mejor y única amiga, quien propinó un golpe a la mesa molesta
pero sin ser notada por alguien más que no fuese yo.
La clase empezó y los chicos se
dispusieron a prestar atención, como si en serio les importará toda la basura
acerca de cómo pronunciar ciertas palabras, la mayoría ni lo pondría en
práctica luego de pasar por la puerta hasta la salida.
Los minutos pasaron volando y al
escuchar el timbre recogí las cosas tan rápido como humanamente pude, los demás
habían salido casi corriendo pero como era una tortuga quede al último, pero no
sola, nunca sola.
—¿Le enviaras algún obsequio a
Aisha?
Alce una ceja cuando vi la melena
larga de Ángel sobre mi mesa, ella sabía que era mi culpa que la morena
estuviera bajo esa situación ¿por qué habría de preguntar algo así?.
—No. —Negué con la cabeza gacha, el
conserje llegó para fingir limpiar el salón mientras comía o quizás veía algún
programa en su teléfono.
Ambas salimos y caminamos por los
pasillos en silencio, era la hora del almuerzo así que todos debían de estar
aglomerados en la cantina. Seth apareció ante nosotras, con una sonrisa enorme
y me abrazo.
Quería golpearlo pero Ángel hizo
señas para que aparentara no saber nada, y mejor era si él no sabía que
teníamos conocimiento de su aventura con la chica fácil.
—Amor, no me contestas los mensajes
ni llamadas ¿qué pasa?—reclamó cruzando sus brazos ante el pecho.
Ángel fingió darse un tiro en la
cabeza con los dedos de la mano, se puso tras Seth y cada tanto lo fulminaba
con la mirada.
—Está cansada de tanto estudiar—
intervino, él la había notado antes lo supe porque sus ojos bajaron del rostro
de ella hasta los pechos, como siempre.
—Ah... Ángel, no te había visto.— ¡Mentiroso!
¡Asquerosa rata, ruin y despiadada! —Por poco me matas del susto.
Para ponerle más drama a su
actuación barata colocó la mano sobre el pecho, cerca de donde se supone
debía tener el corazón, pero siendo Seth capaz y no poseía.
—Sí. Por poco...—Dijo ella riendo
con cierta maldad que él inútil de mi novio no notó.
—Bueno, pero esa no es una excusa
para ignorarme—se giró a verme cuando empezó a sentir que miraba mucho a la
chica. —Me tienes estresado de tanto pensar en que ya no te importo, no tienes
idea de la falta que me haces.
Hizo un puchero que tal vez antes
me habría vuelto loca por completo, llena de ternura por su estúpida actuación.
La chica tras de él, sonrió y un nudo se armó en mi estómago.
Algo estaba maquinando en su
cabeza, algo malo...
—Seth, Britt tiene unas lindas
flores y unos chocolates que enviarle a Aisha como muestra de solidaridad y...
am... amistad. Pero su madre la castigó por no limpiar la habitación ¿podrías
llevarlo tú?
La miré con los ojos bien abiertos,
¿de cuándo acá yo tenía planeado enviar eso?. Él chico bufó e intentó hacerse
el enojado para luego acceder, Seth solo buscaba una excusa para ir a ver a una
moribunda Aisha.
Y, al parecer Ángel se la dio.
—Bueno, sí que más.— Se giró y besó
mi frente— lo que sea por ti amor. Dejas los obsequios en mi casillero, al
salir del entrenamiento los llevo.
Y se marchó.
—¿Qué fue eso?— indagué. Ella se
hacía la inocente.
—Eso será tu boleto de salida ante
los demás.—Dice, refiriéndose a las dudas que podrían llegar a tener si meditan
bien quienes fueron las últimas en salir del instituto.—Tengo unas bonitas
margaritas que me regalaron esta mañana junto con una caja de bombones y el
club de química un veneno nuevo que probar.
Las manos se me helaron
automáticamente ¿ella planeaba envenenarla? y peor aún ¿planeaba que Seth fuera
culpado?
—Oh, vamos —hizo un puchero— quita
esa cara, sabes que esto lo hago por ti. Porque eres mi mejor y más grande
amiga y no permitiré nunca que alguien se burle de ti, en tu cara de
nuevo —se refería a la traición de mi novio— ni mucho menos que te echen
la culpa por algo que ellos mismos se buscaron.
Dicho eso amplió las comisuras de
los labios en una sonrisa, siniestra a mi parecer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario