Capítulo 02
Pasado.
A los siete años conocí a una niña de cabello castaño y ojos
color verde, que por lo usual se la pasaba sentada en los columpios sin
mecerse, solo estando allí inmóvil mirando a los otros como sí fueran bichos
raros.
Cómo era nueva en el pueblo de nombre “Wellsheys" que
estaba a las afueras de ciudad, no tenía con quien jugar ni mucho menos con
quien charlar. Mamá decía que para final del mes al menos debía llevar una
amiga nueva a casa y ya el final de ese plazo se acercaba, sé que ella quería
ayudarme y darme un empujoncito para tener amigos pero pienso que no debió
hacerlo.
Por la presión de sentir que mi progenitora se decepcionaría
conmigo fui en busca de aquella persona que sabía no tenía con quien más estar.
Y con un simple "Hola, ¿Quieres ser mi
amiga?" marqué el final con sangre.
A los diez Ángel y yo nos volvimos inseparables, incluso
veíamos clases juntas.
Mamá decía que era una niña linda que debía mantener siempre
conmigo y en parte era cierto, porque el colegio fue más sencillo a su lado.
Todos se acercaban a mí porque ella estaba conmigo, ella era la favorita de los
maestros y por ende como todo el tiempo estaba a su lado pues me tomaban un
aprecio un tanto diferente, pero aprecio en fin.
Por algunos años en el instituto no fue muy diferente,
puesto que las chicas querían sin duda alguna ser sus amigas y los chicos algo
más.
Ella era hermosa, con el cabello castaño liso y ondulado que
caía como cascada por sus hombros y moría sobre sus pechos. Sus ojos verdes
eran preciosos y sus labios rosados que sin necesidad de maquillaje eran
impecables, su piel suave y blanquecina luego estaba su perfecto abdomen y el
metro ochenta de estatura.
Todo en Ángel era perfecto, o al menos eso creía.
Yo en cambio era lo contrario.
Media un metro y algo, pero nunca le llegaba a ella ni con
tacones. Mi cabello era negro corto por sobre los hombros y mis ojos cafés,
el color de mi piel era tostada y mis labios siempre resecos de color blanco.
No era buena haciendo amigas ni mucho menos encantando a los chicos tal como lo
hacía ella sin necesidad de mover ni un dedo, era amante de la música mientras
Ángel de los libros de misterio...
¿Ven por qué digo que era lo contrario?
Pero no voy a olvidar que tuve suerte de conocer a Seth.
Mi primer novio, y el último.
Una tarde de verano me encontraba escuchando música sobre
las gradas, comiendo papas y bebiendo Coca-Cola mientras esperaba a que mi
mejor amiga saliera de su clase para irnos a comer un helado.
—Britt.
Su voz cantarina era fácil de reconocer así que sin esfuerzo
llamó mi atención, me quite los audífonos y esperé a que dijera algo. El rostro
de Ángel cambió mucho durante los años en el instituto, sino mal recuerdo había
dejado de sonreír al segundo año justo en el tiempo en que empezó todo.— ¿Qué
me vas a decir?
Indagué sin dejar de comer, esperaba con ansias que Seth con
quien llevaba una relación de cinco meses escribiera para ir por la noche al
cine.
—Seth y Aisha estaban fornicando en los vestidores.
Detuve la papa a mitad de camino a mi boca, le mire y no
podía creer la estupidez que salía por sus labios. Obviamente Seth no era del
tipo de chico que se acostaba con una cualquiera, mucho menos con Aisha quien
llevaba el récord de acostarse incluso con uno que otro profesor.
—Te va a crecer la nariz por mentirosa.
Volví a comer pero ella pareció ofendida y sacó el teléfono
del bolsillo de su vaquero. Toco la pantalla táctil y luego, como yo miraba en
dirección a la nada ella se colocó al frente y me mostró lo peor de este mundo.
Esta vez detuve hasta mi respiración, no lo podía creer. En
el video que tenía Ángel, enserio aparecía Seth vistiéndose mientras Aisha le
besaba en los labios sin una prenda que le cubriera.
Sentí asco de mí, sentí asco del aire e incluso de Ángel por
tener ese video.
—¿Cómo... cómo conseguiste eso?
Di grandes bocanadas de aire pero igual me costaba respirar,
era como un pez fuera del agua.
Las náuseas se hicieron presente así que deje caer todo y
corrí al bote de basura más cercano, lo que hasta hace poco estuve ingiriendo
salió hasta por mi nariz. ¿Por qué me pasaba esto a mí?
Al terminar deje que mi cuerpo cayera por sí solo al suelo y
sollocé, lo más que pude. Maldiciendo todo y a todos, llorando como una
desquiciada, como si hubiera perdido una parte de mi ser cuando en realidad
solo teníamos pocos meses juntos.
Pero me había enamorado de verdad y dolía como la mierda.
Ángel bajó de las gradas comiendo de las papas que quedaban,
se agacho a un lado y susurró "Deberías vengarte por esto".
La miré sin comprender su actuación, se suponía que era mi
amiga que debía bajar y tratar de animarme pero a cambio solo daba palabras
para una venganza. Una que no tardaría en llegar sin necesidad de que
ella lo dijera.
Dio un sorbo a mi Coca-Cola y extendió la mano, tocando mi
rostro con calma.
—No llores, él no vale la pena.
Pensé que un engranaje en su cerebro se había movido pero no
fue así.
—Cuando lo hagas pagar, sabrá de lo que se ha perdido.
Quizás estaba mal, pero ella era la chica popular y admirada
hasta por los conserjes...Tal vez si le hacía caso se haría verdad lo que
decía.
—¿Qué propones?
Y entonces todo comenzó.
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